Se aproxima la consulta
que propone el mandatario,
reza a reza con rosario
para ver si le resulta.
Nuevamente volveremos
al votito ese domingo,
a jugar de nuevo al bingo
aunque algunos no queremos.
Gastaremos los millones
que le faltan al Estado,
para pagos atrasados
y otras tantas transacciones.
Son setenta, más o menos,
lo que cuesta este ejercicio,
mientras tanto los servicios
a las justas los tenemos.
Yo ya tengo bien planeada
la respuesta a las preguntas,
votaré todito, en junta
de manera bien cabreada.
Con supremas payasadas
entretienen a la gente
y los temas más potentes
no remedian, pendejada!
¡Ojalá! dijo mi suegra
que el proceso sea claro
y al sonido de un disparo
no nos metan mano negra.
¡Ojalá que meditemos
con paciencia nuestro voto
y no quede en saco roto
el futuro que queremos.
Nos preocupa este temita
relativo a este proceso,
que se muestra tan travieso
y a pensarlo nos concita.
Me preocupa que Nobita
no nos dice el contenido
y se muestra confundido
sin saber qué nos invita.
Cómo sé y estoy seguro
que no firmo mi sentencia
dando el voto con urgencia
sobre el tema del seguro.
Esto huele a chivo muerto
y se me hace muy curioso,
como método mañoso
y el abuso a cielo abierto.
