Loja, 205 años después: la ciudad que se levanta con esperanza

Mujer sonriendo con vestido rojo en un parque, con árboles y personas de fondo.

Por: Verónica Arias

Loja cumple 205 años de independencia y, mientras escribo estas líneas, vuelvo a los rincones donde transcurrieron etapas esenciales de mi vida; lugares y vivencias que me enseñaron a mirar el mundo con ternura, solidaridad y una necesaria rebeldía. Nada de lo que he construido en mi trayectoria profesional y política se entiende sin este territorio: Loja es el norte de mi vida y de mi carrera, la causa que me sostiene y el horizonte al que, inevitablemente, siempre regreso.

Hoy, dos siglos después de la independencia de Loja, hay nuevos desafíos, pero el sentido profundo es el mismo: ser una ciudad que decide su destino y defiende su identidad.

En estos días hemos vivido un momento histórico. Por una iniciativa que presenté en el Parlamento Andino, este organismo internacional declaró a la Peregrinación de la Santísima Virgen de El Cisne como Patrimonio Cultural Inmaterial y Religioso de la Región Andina y reconoció a Loja como Referente Musical y Cultural de la Región Andina. No se trata solo de simples resoluciones, es el reconocimiento a siglos de fe, arte y pensamiento; a esa peregrinación que cada año convoca a cientos de miles de devotos y a una ciudad que forjó su identidad con la fe, la cultura y la creatividad.

Antes de este reconocimiento regional hubo batallas anteriores. En 2018, como asambleísta por Loja, comprendí que si queríamos preservar a nuestra ciudad como ese faro cultural del país, debíamos defender con firmeza sus aspiraciones.

En aquel momento, el Festival Internacional de Artes Vivas (FIAVL) corría el riesgo de ser arrebatado por intereses centralistas que buscaban trasladarlo a otras ciudades del país; y Loja no podía permitirse perder un espacio que había nacido por su propio talento y de su vocación artística.

Presenté, entonces, el proyecto que dio origen a la Ley Orgánica para la Institucionalización del FIAVL. Aprobada por unanimidad y publicada en el Registro Oficial de enero de 2019, esta ley garantiza que, cada noviembre, el festival se realice de manera permanente en nuestra ciudad e impulsa las industrias culturas y creativas. Es, más que una norma, un acto de justicia histórica y un compromiso moral con el porvenir cultural de Loja.

Hoy afrontamos nuevos desafíos y continuamos trabajando con la misma convicción por el futuro de Loja. Uno de ellos es el hermanamiento con los pueblos de Hispanoamérica, una iniciativa que fortalece los lazos históricos, culturales y espirituales que nos unen.

Trabajamos con el propósito de consolidar convenios de cooperación académica, cultural y hermanamiento entre Loja de Ecuador y Loja de España.

De igual manera, avanzamos con el propósito de impulsar acuerdos con Ibagué, reconocida como la Capital Musical de Colombia, para hermanarla con Loja, la Capital Musical del Ecuador. Dos ciudades unidas por una misma vocación.

Nada de esto es un mérito individual. Son logros colectivos construidos junto a instituciones, artistas, universidades, emprendedores, mi equipo de trabajo y ciudadanos que han creído en el progreso de nuestra tierra. Loja avanza porque su gente no se rinde; porque mantiene la mirada firme en el futuro; porque sabe que la cultura, la educación y la innovación no son lujos, sino herramientas de progreso.

Loja ha sido ejemplo de esfuerzo, talento y dedicación, cuna de emprendimientos, de pensamiento crítico, de músicos, escritores y artistas que le dieron identidad al Ecuador. Hoy puede, y debe, seguir siendo pionera en integración andina, comercio, industrias culturales, innovación y educación de calidad.

Celebramos 205 años de aquel grito de independencia y reafirmo mi compromiso con la ciudad que me formó y me dio propósito. No me bastará la vida para devolverle a Loja todo lo que ha sembrado en mí. Seguiré defendiendo su presente y construyendo su futuro, porque esta tierra es mi destino, mi causa y mi vocación.