Chuquiribamba celebra la quinta edición del Festival del Poncho y la Alforja

Hombre con sombrero y prendas tradicionales, sosteniendo una alforja colorida, en un entorno de estudio con pantalla de televisión y micrófonos.
Bolívar Loarte, organizador del festival que en este 2025 cumple su quinta edición.

En Chuquiribamba, el poncho y la alforja son prendas que forman parte esencial de su cultura, piezas que han sido heredadas de generación en generación.

El poncho, usado desde tiempos antiguos para protegerse del frío de la zona, y la alforja, destinada a transportar todo tipo de objetos, representan hoy la identidad de esta parroquia lojana. En homenaje a este legado, llevarán a cabo la quinta edición del Festival del Poncho y la Alforja “Luis Ángel Pucha Gutiérrez”, evento nombrado así en reconocimiento a un destacado artesano cuyo trabajo ha impulsado el desarrollo del lugar.

Evento

En diálogo con Diario Crónica, Bolívar Loarte, organizador del festival, explicó que se llevará a cabo el domingo 30 de noviembre, desde las 13h00, en la Plaza Central de Chuquiribamba. Esta celebración busca resaltar el valor de estas prendas tradicionales, especialmente en un momento en el que su elaboración está en riesgo de desaparecer.

Actualmente, solo dos artesanos mantienen viva la técnica de tejer ponchos de lana de oveja, una labor que requiere paciencia, y cuyo resultado tiene un enorme valor cultural para la parroquia.

Como parte de la programación, los asistentes podrán disfrutar de la presencia de bandas de pueblo, presentaciones de danzas tradicionales y una variada muestra de gastronomía típica. Además, habrá concursos que premiarán al mejor traje típico, la alforja más grande y el poncho más representativo. A la par, está contemplado la competencia de escaramuzas, que destaca la habilidad ecuestre de los participantes, y una cicloruta para quienes deseen recorrer y apreciar el entorno natural de la parroquia.

Este encuentro cultural también conserva el espíritu de devoción hacia la Virgen de El Cisne, presencia que la comunidad mantiene viva mediante el cuadro que reposa en la iglesia San Juan Bautista y que continúa siendo motivo de fe y unión.