
La ciudad de Loja conmemora este lunes 08 de diciembre 477 años de su fundación, una fecha que invita a redescubrir su profunda huella histórica y su consolidación como una de las urbes más influyentes del Ecuador. Desde su establecimiento en 1548 por el capitán Alonso de Mercadillo, la capital lojana con el pasar del tiempo su evolución se refleja en el ordenado entramado urbano, plazas renovadas y arquitectura patrimonial.
La catedrática universitaria Zoila Rojas García, especialista en Filosofía y Literatura, recordó en diálogo en Diario Crónica que el origen de Loja guarda particularidades que la distinguen dentro del proceso de la Conquista. La ciudad fue fundada en dos oportunidades: la primera, en 1546, en el valle de Garrochamba bajo el nombre de La Zarza, siguiendo órdenes de Gonzalo Pizarro para establecer un enclave entre las zonas auríferas porque habían encontrado oro. Sin embargo, la que se reconoce como fundación oficial se realizó el 8 de diciembre de 1548, cuando Mercadillo, designado por Pedro de la Gasca, asentó la urbe definitiva en el valle denominado Llanura Alegre.
“Según información de archivos del Gobierno Autónomo Descentralizado (GAD) Loja, los conquistadores solían nombrar a sus nuevas ciudades evocando sus lugares de origen, y Loja estaba sobre un asentamiento indígena preexistente. Sus antiguos habitantes, identificados por los españoles como Paltas, formaban parte de una estructura social organizada que facilitó el desarrollo inicial de la ciudad”, dijo.
Durante el periodo colonial, Loja se consolidó como uno de los núcleos más importantes de la región. Contó con un Monasterio de Religiosas Conceptas y su jurisdicción abarcaba 16 poblaciones: Catacocha, Zaruma, Cariamanga, Saraguro, San Juan de El Valle, Malacates, Guachanamá, Gonzanamá, Sozoranga, Yúluc, Jambelí o Santa Rosa, Dominguillo, San Lucas, Ambocas, El Cisne y San Pedro de El Valle. Además, su posición estratégica la convirtió en capital de la Gobernación de Yaguarzongo, además de servir como punto de avance hacia diversos territorios explorados por los conquistadores. Ese papel determinante quedó plasmado en su Escudo, otorgado en 1571 por el rey Felipe II, con la célebre inscripción: “Muy noble y muy leal”.
“Hoy, al celebrar 477 años, Loja reafirma su prestigio como ciudad cultural, histórica y progresista. Su legado, forjado entre tradición y modernidad, continúa siendo motivo de orgullo para sus habitantes y referente para el país”, afirmó.(I).
