
Destacados historiados locales destacan el valor histórico, cultural y espiritual del Himno de Loja, una composición que invita a reconocer la esencia del territorio, honrar a sus referentes y recuperar el sentido de pertenencia entre las nuevas generaciones.
Análisis
El Himno de Loja, cuya letra fue creada por el poeta Máximo Agustín Rodríguez y cuya música pertenece al compositor Salvador Bustamante Celi, fue oficializado por el Concejo Municipal el 11 de noviembre de 1969, fecha desde la cual se convirtió en una expresión solemne de la identidad lojana.
El padre Nilo Espinoza, director del Museo de las Madres Conceptas, expresó a Diario Crónica que, tras el análisis de su coro, muestra que el autor fue “un hombre de fe”, siempre participaba sin reparos en actos de adoración al Santísimo, rasgo espiritual que se filtra en cada estrofa. “Él concebía a Loja como un territorio sagrado, amado con fervor, una entrega que contrasta con la indiferencia contemporánea: Hoy muchos buscan únicamente intereses personales y no la ayuda de los habitantes, quienes deben salir de su tierra en busca de mejores días”, lamentó e insistió en recuperar el amor auténtico por la ciudad.

El religioso subrayó que entre las estrofas de la obra exalta la geografía viva del territorio: flora, fauna, montañas y ríos que se entrelazan en imágenes como “a los genios del bien complacidos, le derramen diluvios de flores”, verso que también reconoce a quienes han llevado el nombre de Loja a instancias nacionales e internacionales en diferentes áreas como cultura, medicina, deportes, entre otros.
“El himno también plantea un reclamo: la falta de reconocimiento a figuras esenciales, entre ellas, Pío Jaramillo, y la escasa inversión en literatura, arte o lectura para la juventud. También el autor invita a trabajar y emprender, aun en un territorio con limitada industria, proyectando la esperanza de un porvenir distinto”, añadió.
Para José Carlos Arias, jefe del Archivo Histórico de Loja, en diálogo con Crónica, dijo que el himno contiene 15 elementos identitarios distribuidos en sus estrofas. En la primera, aparecen dos esenciales: los ríos Zamora y Malacatos, que cruzan la ciudad, además de la riqueza de aves existentes en la región.
“La segunda estrofa concentra cinco rasgos más: la laboriosidad del lojano, la presencia del arte y la cultura, la casi nula industria, el carácter literario del territorio y la aceptación de lo sagrado. La tercera estrofa reúne otros cinco aspectos más, entre estos, la referencia a la primera fundación de Loja —Cuxibamba—, la presencia de la cultura originaria Shyris, la abundante flora que rodea la ciudad y la alusión a la Inmaculada Concepción”, acotó.
En la cuarta, aparecen tres elementos finales: la búsqueda del progreso, el reconocimiento de los conflictos sociales y la necesidad de caminar unidos hacia el adelanto colectivo.
Arias sostiene que el himno es “un poemario lírico que recoge múltiples dimensiones” y debe enseñarse a niños y jóvenes mediante metodologías que permitan comprender su significado profundo.
Mientras que, la docente de Lengua y Literatura, Laura Criollo, añadió a Diario Crónica que coincide y afirma que el himno es una herramienta educativa imprescindible para fortalecer la identidad local, transmitir valores cívicos, promover respeto por los símbolos patrios y crear conexiones emocionales con la historia del territorio.
“Celebro que la asignatura de Cívica haya regresado a las aulas, pues su ausencia limitó durante años el acercamiento a estos contenidos. Cantar el himno puede convertirse en un acto espiritual y un recordatorio de la grandeza e ideales de un pueblo”, afirmó.
El Himno de Loja, más que una composición, emerge, así como un llamado a valorar la memoria, comprender el territorio y reconstruir el sentido de pertenencia que define a una comunidad.(I).
Himno a Loja
CORO
Saludemos el nombre bendito
de la Patria en cantar soberano;
gloria a Loja; procure el lojano
al impulso filial del amor.
I
Arrullada por dulce murmullo
de los dos juguetones riachuelos,
duerme Loja, sin tristes desvelos;
que atormenten su leal corazón,
y los genios del bien complacidos,
le derramen diluvios de flores,
mientras cantan sus tiernos amores
aves mil de variado color.
II
Somos hijos de Loja, y debemos
procurarle continuo adelanto;
que no cese el cantar sacrosanto
del trabajo, que es vida y honor.
Fomentemos las artes, la industria;
el saber tenga aquí su morada;
y la frente en sudor empapada,
sólo sepa inclinarse ante Dios.
III
Cuxibamba llamaron los Shyris,
al risueño vergel donde ahora,
entre arrullos del límpido Zamora,
alza Loja tu férvida voz;
hubo allí tantas aves y flores,
que, en un rato de intensa alegría,
-surja aquí la Ciudad de María-
dijo el bravo y creyente español.
IV
En presencia del cielo ofrezcamos,
si es preciso, perder nuestra vida,
para dar gloria a la Patria querida,
do hemos visto la lumbre del sol.
Conseguir su adelanto juremos,
proscribir lamentables rencores,
endulzar los fraternos dolores,
y estrechar nuestros lazos de unión.
Letra: Dr. Máximo Agustín Rodríguez
Música: Prof. Salvador Bustamante Celi
