La fundación lojana

Por: Sandra Beatriz Ludeña Jiménez

Hemos pasado con gloria un aniversario más de la fundación de la ciudad de Loja, sin embargo, hay ímpetus persistentes de tejer una nueva historia, como quien intenta deslizarse por los días pasados, con ojo curioso, repasando un misterio que nos habla a través de signos. ¿Quién sabe si tal ojo tiene más memoria que lo que dice la historia? ¿Quién sabe si la curiosidad, puede descubrir nuevos acontecimientos?, en una red de cosas ya juzgadas, pero, no conjeturadas, como tejido de tela-araña que, conecta pasado y presente. Hay que ver, por esto, aquí dejo, algunas ideas, entre tejido seda y endeble baba, se nos enerva la retina, para ver más allá de lo que todos dicen ver.  Se trata de saber que la fundación es algo con fondo, por esto, no es solamente recordar que Loja fue creada el 8 de diciembre de 1.548, sino saber que la idea de hacer ciudad, en este lugar, conocido como Valle de Cusibamba tuvo sentido por varias causas.  

Cusibamba era para quienes vivieron la época, un valle identificado como “Llanura Alegre”, así lo cuenta la historia, será que, desde esa perspectiva Loja tiene destino de alegría, donde el sol brilla de forma primaveral. No pensó mal don Alonso de Mercadillo, quien ese 8 de diciembre de 1.548 eligió con mirada prometedora, el lugar justo para hacer la fundación lojana. Cuenta la historia que lo hizo pensando en su ciudad natal en España, y por tal razón, buscó lo más semejante en paisaje, clima y bondades, para allí evocar a Loja de Granada; siguiendo la costumbre, el fundador daba nombre a lo fundado, de forma homónima a su ciudad natal.  

Mas, las razones no se estacionan en ese ideal, pues, el lugar era estratégicamente conveniente, así de todas las fundaciones como: San Miguel de Tangara, San Lucas del Colón, El Rosario, Zaruma, Zamora, entre otras, Loja quedaba en una zona central, quizá equidistante a las direcciones elegidas como puntos de destino en el Yaguarzongo, por esta razón la ciudad de Loja en el pasado fue punto clave. Pero, en el presente lo ha confirmado, si no fíjense en que Loja se ha ubicado como una capital cultural, nada más apegado a su destino, fiel recorrido de una proyección ya antes pensada, cuando don Alonso de Mercadillo la fundó como un punto de partida para la cuenca del Amazonas.

Por lo dicho, Loja fue la puerta de entrada a la región de El Dorado, lo que significa, la entrada a la riqueza que brillaba en el oro de sus entrañas, pero no solo eso, sino como el noble brillo de la inteligencia y el cultivo de las artes. Ya en aquellos tiempos, había artesanía fina tallada en oro, para adornar los templos.  Y los Paltas que habitaban la zona, tenían talentos innatos que nutrían una cultura rica, la cual no fue abolida por completo, de allí que somos una simbiosis que dilata la pupila del que investiga, abre un fondo parpadeante, intermitente, como luces de una ciudad que ha despertado.

Fue diciembre cuando se fundó, fue un mes por demás sugerente, el mes del balance, del cumplido, pero también, el mes de la promesa, la pascua y consuelo. Loja fue destinada para ser la ciudad realizada, ciudad del adelanto, como capital desde antes de su fundación, Loja ha seguido firme y en cada día del presente se confirma en el cultivo de saberes, riqueza cultural y belleza. Este es según mi forma de ver el fondo de la “Fundación lojana”.