
La tierra cede sin aviso, las grietas avanzan y el miedo se instala en el barrio Carigán Bajo, mientras decenas de familias enfrentan un riesgo latente y el tiempo está en su conta.
Situación
El barrio Carigán Bajo, parroquia Carigán, al norte de la ciudad, vive horas críticas ante un deslizamiento de tierra activo que pone en peligro directo a su población. La ladera ubicada en las inmediaciones de esta zona presenta fallas severas, generando daños estructurales, evacuaciones forzadas y una creciente sensación de abandono entre los moradores afectados.
Habitantes del lugar advierten que las señales de alerta no son recientes. Desde hace varios meses, el terreno evidencia fisuras, filtraciones constantes y movimientos progresivos que han deteriorado viviendas, negocios y servicios básicos, dejando a varias personas sin un lugar seguro donde habitar.
Víctor Pacheco, residente del sector dijo a Diario Crónica, que el origen del problema viene desde la vía Loja–Catamayo. Según detalló, cerca de 100 familias se encuentran expuestas. Hay dos inmuebles gravemente comprometidos.
“Hemos realizado más de tres intervenciones con recursos propios y maquinaria pesada, pero lamentablemente los intentos por frenar el avance del deslizamiento no han dado resultados favorables.
En su caso particular, una lubricadora y un autoservicio ya presentan daños visibles. La construcción de drenajes improvisados tampoco logró contener la amenaza, que continúa extendiéndose sin control.
Ayuda
En ese ámbito, la desesperación crece entre los moradores, quienes exigen una respuesta inmediata. Noemí Quishpe, también morador, hace un llamado urgente a las autoridades competentes para que se acerquen al sector, coordinen acciones técnicas y eviten que la emergencia derive en una tragedia mayor.
“No esperen a que ocurra lo peor y ya no haya solución”, advirtió, mientras la tierra sigue cediendo.(I).
Croninúmero
Más de 100 familias viven en el barrio Carigán Bajo.
