
El Gobierno Nacional proyecta la puesta en marcha del primer reactor nuclear en Ecuador como respuesta estratégica a la vulnerabilidad hídrica y a la creciente demanda eléctrica nacional. Criterios divididos sobre la propuesta, los desafíos económicos y políticos a enfrentar. También del lugar a construir.
Proyecto
El Ministerio de Ambiente afirmó la creación del Organismo de Implementación del Programa Nuclear, instancia que asumirá la conducción técnica hasta la entrada en operación del reactor RNE1, prevista en un horizonte aproximado de 10 años. El comité directivo será conformado durante el primer trimestre de 2026.
La iniciativa busca sentar las bases para la incorporación progresiva de tecnologías nucleares aplicadas a la generación eléctrica limpia y continua, incluyendo reactores modulares de última generación, como complemento estratégico de la matriz energética nacional. De acuerdo con proyecciones oficiales, para 2034 el 9% del suministro eléctrico debería provenir de esta fuente. Actualmente, entre el 70% y el 80% de la electricidad ecuatoriana depende de centrales hidroeléctricas. No obstante, el estiaje recurrente en las zonas donde se ubican los principales embalses compromete cada año la estabilidad del servicio.
Desde el ámbito académico, el docente universitario en Física, Mario Toshan Rojas sostuvo que, el país posee condiciones favorables para avanzar en este campo. “Existe decisión gubernamental, interés multisectorial y una necesidad real de contar con una fuente complementaria que garantice seguridad energética”, señaló a Diario Crónica.
Sin embargo, advierte que el desafío no es menor. Persisten brechas en madurez institucional y capacidad técnica, además de elevados costos de construcción y mantenimiento, que según estimaciones internacionales pueden superar los USD 10.000 millones.
A ello se suma un factor geográfico determinante: la ubicación de Ecuador en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las regiones con mayor actividad sísmica del planeta y deberán superar estos inconvenientes.
Por su parte, Paúl Romero, experto en energías renovables y académico universitario, añadió en Crónica que los beneficios superan los obstáculos si se planifica con rigor. “La energía nuclear genera grandes volúmenes de electricidad con poco combustible y ofrece estabilidad permanente, algo clave frente a la dependencia hídrica”, explicó.
Con este anuncio, el Programa Nuclear Ecuatoriano se instala en el debate público como una apuesta de largo plazo que podría redefinir el futuro energético del país, siempre que el avance técnico, regulatorio y financiero acompañe la ambición planteada.
En cambio, la ciudadanía acota que si la construcción del reactor tiene como fin la energía sería una alternativa viable. “Es hora de buscar otras fuentes para no depender del agua de los ríos casi al 100%, aunque considero que las autoridades deberían primero tratar de recuperar los recursos del caso Progen, donde hay perdidas millonarias”, expresó el ciudadano Pablo Gonzaga Godoy.(I).
