
El carnaval es una de las festividades más antiguas y extendidas del mundo, cuyo origen se remonta a civilizaciones como la sumeria y la egipcia, hace más de 5.000 años. Con el paso del tiempo, esta tradición se consolidó en Europa, especialmente en España, desde donde llegó a América. Su celebración también está ligada a la religión, ya que marca los días previos al inicio de la penitencia cristiana con el Miércoles de Ceniza. Cuando la Cuaresma se convirtió en una práctica cristiana obligatoria, el Carnaval adquirió su función de la “última gran fiesta” antes de las restricciones religiosas.
Historia
En tiempos pasados, estas restricciones eran mucho más marcadas e incluían, entre otras normas, la abstinencia de carne y una vida de mayor sobriedad. Por ello, los días previos a la Cuaresma se vivían bajo la consigna de “comamos y bebamos que el mundo se termina”, lo que daba paso a celebraciones caracterizadas por el exceso y el dispendio.
El historiador José Carlos Arias explicó a Diario Crónica que todo el concepto del festum, del cual proviene la palabra fiesta en la tradición romana y latina, está relacionado con el uso de indumentaria para mantener el anonimato, además de la comida, bebida y el baile.
“Era la forma de celebrar antes de pasar a la sobriedad y la penitencia. Sin embargo, en la actualidad, en un mundo completamente secularizado, si no se vive la penitencia, el carnaval pierde parte de su sentido original”, señaló.
No obstante, la celebración del carnaval varía según el país y sus tradiciones. En España, por ejemplo, predominan los disfraces, desfiles y cabalgatas que exaltan la vida y la alegría. En Ecuador, en cambio, la festividad tiene un tinte especial, marcado por el tradicional juego con agua, harina, anilina y otros elementos, cuyo origen exacto aún no está del todo claro, pero que continúa vigente como parte de la identidad cultural.
El ciudadano Renato Eguiguren recuerda que en su niñez el juego de carnaval se realizaba exclusivamente con agua, utilizando bombas que se llenaban para luego lanzarlas entre amigos. Sin embargo, señala que las nuevas generaciones han retomado antiguas prácticas, aunque de una manera distinta.
“Mis padres me comentaban que ellos jugaban con huevos, pero durante el año iban guardando las cáscaras, tratando de sacar el contenido sin dañarlas para luego llenarlas con agua. En algunos casos, las rellenaban con anilina y las sellaban con parafina de velas, ya que hace más de 70 años no existían las bombas de agua”, relató.
En esta última semana de enero, ya se puede observar a los jóvenes jugar al carnaval a la salida de los colegios. El lugar de concentración más concurrido es el parque Bolívar.
Ambiente
A pocos días de celebrarse el carnaval, el movimiento comercial ya se hace evidente en la ciudad.

En supermercados y tiendas se ofertan cariocas de distintos tamaños y precios, bombas y pistolas de agua. Al tratarse de un feriado nacional, la ropa playera también cobra protagonismo, con la venta de trajes de baño, sombreros y sandalias. Incluso locales dedicados a la comercialización de memorias USB ofrecen la grabación de música bailable para animar las festividades.
En 2026, el feriado de Carnaval se celebrará los días lunes 16 y martes 17 de febrero, que sumados al sábado 14 y domingo 15 conforman un puente de cuatro largos días de asueto laboral, lo que ha incrementado las expectativas de movilidad turística y dinamización económica.
En este contexto, alcaldías, juntas parroquiales y hosterías privadas ya promocionan la cartelera de eventos y actividades que ofrecerán durante los días de descanso obligatorio, con el objetivo de atraer a visitantes y fortalecer la economía local durante una de las celebraciones más tradicionales y esperadas del país.
