Santiago Armijos Valdivieso
El 7 de abril de 2017, un terrorista uzbeko, en una calle céntrica de Estocolmo, capital del Reino de Suecia, condujo un camión a gran velocidad por una zona peatonal llamada Drottninggatan, con el retorcido propósito de atropellar a la mayor cantidad de peatones y embestir al edificio del parlamento sueco.
Bienhechoramente, el lojano Santiago Fernando Cueva Chamba, nacido en Cariamanga, de 27 años (hoy tiene 36), casado, con hijos, llegado al país escandinavo en 1996, quien cumplía labores de guardia de seguridad, sin importar su vida, salió al paso en la pequeña furgoneta en la que se encontraba y evitó el avance del enorme automotor terrorista con sed de vidas humanas.
Al hacerlo, evitó una terrible y mayor mortandad, aunque, penosamente, se cegaron la vida de cuatro personas inocentes, además de producirse quince heridos, entre estos niños. Pero la valentía de este ejemplar lojano no quedó solo ahí, pues, luego de la colisión defensiva de su vehículo, ayudó a evacuar a los afectados del sitio de la tragedia.
Según el sitio http://www.dailymail.co.uk, el héroe ecuatoriano declaró lo siguiente: “La verdad es que fue una sensación extraña cuando ocurrió. El camión venía hacia mí y estaba concentrado en proteger a la gente de alguna manera. Así que me puse mi furgoneta delante para evitar que siguiera avanzando… Salí y corrí a ayudar a la gente. Lo que vi fue horrible. Vi gente atropellada y muerta. Una mujer yacía junto al camión y varias personas intentaban ayudarla”.
Como era de esperarse, sectores de la sociedad sueca lo identificaron como héroe, aceptando tácitamente que la gran mayoría de migrantes son personas buenas y útiles para la humanidad.
Por otro lado, este singular suceso revela que la inmensa mayoría de migrantes ecuatorianos y, especialmente, lojanos, están revestidos de honestidad, esfuerzo, valentía y de un corazón gigante para hacer propios los peligros de los demás.
Aunque el acontecimiento fue divulgado por varios medios de comunicación desde el año 2017, el gobierno ecuatoriano no se había expresado sobre la hazaña de Santiago Fernando Cueva Chamba, nuestro héroe lojano, hasta que el 8 de julio de 2024, por justa, decisiva y plausible iniciativa del valioso intelectual y hombre público lojano, Dr. Manuel Vivanco Riofrío, a esa fecha Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República del Ecuador ante el Reino de Suecia, el debido reconocimiento llegó, en el cual, a nombre del presidente de la República del Ecuador se le entregó una carta personal y una senda condecoración.
Me enteré de que, al recibirla, Santiago Fernando Cueva Chamba habría expresado que no se siente un héroe por lo hecho y que era lo mínimo que debía hacer como ser humano para proteger al próximo. ¡Qué lección de vida! ¡Qué hombría de bien! ¡Qué sencillez tan inspiradora!
Ejemplos como este no deben pasarse por alto. De ahí que, muy bien ha hecho el Gobierno Ecuatoriano, excelentemente representado por el entonces Embajador Manuel Vivanco Riofrío, de resaltar la extraordinaria acción de este lojano ejemplar, quien, como resultado de un espontáneo actuar del corazón, no solo hizo quedar bien a nuestra Patria y nos elevó la autoestima, sino que le devolvió al planeta la esperanza de que no todo está perdido, enseñándonos además de que hasta en las peores circunstancias hay destellos de luz que descubren que, en su amplia mayoría, la especie humana está formada por héroes, guardianes y pararrayos.
Desde esta columna exteriorizo mi admiración, orgullo y respeto a Santiago Fernando Cueva Chamba, valeroso lojano.
