‘Una batuta, mil emociones’

Por: Sandra Beatriz Ludeña Jiménez

Por la fuerza de “Romeo y Julieta” la Orquesta Sinfónica de Loja conmovió al público en días pasados, en un concierto sin precedentes, dirigido por el maestro invitado Enrique Pérez Mesa (Cuba).  El evento se desarrolló en el Centro cultural Municipal “Alfredo Mora Reyes”, en nuestra ciudad, Loja. He querido escribir acerca de este concierto por un mensaje profundo que encontré entre los acordes, sobre manera en la interpretación de la obra de Tchaikovsky, llamada “Romeo y Julieta”.

La música es una de las claves mágicas para conectar con el otro, y nada mejor que el amor para mover, para inspirar, recargar de energía. El concierto tuvo una interesante composición que integró también obras de Rimsky-Korsakov y un aperitivo en la Suite de pasillos ecuatorianos en versión sinfónica, de Carlos Ortega Salinas.

Una batuta de esa dimensión solo podría dirigirnos hacia elevar no solo el alma, sino el espíritu. Porque las emociones al fin y al cabo no solo dan la posibilidad de conmovernos, de sentir alegría y mostrarnos la posibilidad cierta, sino que, muestran siempre un camino para encontrar motivos y seguir vivos.  Y es en aquel punto donde hago énfasis, actuar en concierto para lograr obras maestras, para que cada movimiento de quienes actúan en orquesta sea mágico, buscando generar elevar al otro, hacerlo sentir amor, hacerlo explotar de emociones buenas, esto ciertamente genera el aplauso, la admiración y celebración.

‘Una batuta y mil emociones’ dice muchísimo de lo que somos capaces de crear, cuando nos unimos para el bien. Mi propuesta hoy es emular estos conciertos como el camino para progresar, extrapolando desde lo cultural a lo social, para generar nuevos ímpetus de dar, por decirlo más crudamente: me gustaría ver actuar en orquesta a ediles de cabildo para hacer el bien; me gustaría ver actuar en orquesta a directivas de gremios enfocados al bien; me encantaría ver orquestados a directivos barriales para hacer el bien. Y así sucesivamente, que la batuta no solo dirija músicos, que dirija corazones. Nos hace bien actuar en concierto, pero para cosas nobles, para prodigar amor con la fuerza de “Romeo y Julieta”.

Que el ambiente lojano se llene de ese ímpetu bienhechor, que cada ser humano se deje envolver de esta nueva visión de lojanidad, que no solo se la viva en un concierto de la Orquesta Sinfónica de Loja, sino que lo encontremos en cada acto de la vida pública, con los actores sociales que buscan una mejor historia para esta tierra lojana, y que las emociones sean el camino para transformar lo opaco en luminoso.  

Aplauso el concierto del que en este comentario hablo, tan bien logrado y dirigido por el maestro Enrique Pérez Mesa, y que siga la fiesta. Hay mucha esperanza que se puede sembrar con música, pero, sobre todo, hay mucho amor que se puede despertar si trabajamos orquestadamente, para el bien del otro.