POR RUY FERNANDO HIDALGO MONTAÑO
El momento tan crítico que vive nuestro país en materia de seguridad, salud, desempleo, vialidad, institucionalidad, pobreza. Nos está diciendo claramente que debemos asumir una de dos posturas, contra el pueblo, o con el pueblo, al margen de nuestras tendencias ideológicas y políticas tenemos que, ante poner los intereses de la patria, antes que los intereses sectarios o personalistas. Que nos apene la falta de atención en los hospitales que según nos cuentan los usuarios es realmente deprimente teniendo que adquirir desde los insumos más básicos, seamos empáticos con nuestros compatriotas que deben acudir si o si al sistema de salud pública que se cae a pedazos, aunque los voceros oficialistas digan lo contrario.
Hemos perdido lamentablemente la capacidad de reacción ante las injusticias, que se han incrementado sin duda alguna en este gobierno que sin embargo exhibe orgulloso estadísticas favorables a su gestión, pero la realidad es totalmente distinta. La seguridad social en nuestra provincia es decadente, por ejemplo, mantienen una deuda con SOLCA que no permite que los pacientes de cáncer del IESS no reciban atención adecuada desde hace siete meses, según lo manifiestan los pacientes de esta enfermedad, pero mostraron mucha agilidad para concesionar el ‘parqueamiento’ aledaño al hospital Manuel Ignacio Montero, y esta súbita agilidad se debe aparentemente a un capricho de un funcionario de este centro hospitalario por un impase de tipo personal, con un reconocido galeno de esa institución de salud, según lo denunció de forma pública una dirigente de los pacientes de cáncer del IESS en una radio local ayer. Seguramente al presidente de la república en su visita a Loja, nadie le informó de esta situación, y si lo hicieron no hubo un pronunciamiento público del apurado mandatario en este sentido, cosa que no sorprende pues como fue notorio solo se permitía acceso cercano a los simpatizantes de Daniel Noboa, a los que pretendían protestar por el calamitoso estado de la provincia se los ahuyentaba a como dé lugar, como fue el caso de los alcaldes de los 16 cantones que nunca fueron recibidos y los ciudadanos que intentaban protestar con carteles en mano fueron despojados de esos carteles y alejados del lugar previsto para la visita presidencial, desplegando un operativo de seguridad nunca antes visto en la ciudad ni en las dictaduras militares de los años 70 en Ecuador.
Esperemos que los ofrecimientos del gobierno se cumplan como los 48 millones para la vialidad destrozada, y todo lo demás que ofreció y de no ser así, nuestras autoridades reclamen con altivez por las numerosas necesidades de Loja y el pueblo salga de su letargo y emule gestas de otros tiempos, como la protagonizada por ese grupo de valerosos jóvenes bernardinos que enarbolando la bandera de Loja expusieron con firmeza y valentía las apremiantes carencias de su tiempo. Ha llegado el momento de demostrar de que bando estamos con el pueblo, o contra el pueblo
