Prevención y combate a la drogadicción y al crimen organizado  (2)

Numa P. Maldonado A

La drogadicción, esa terrible enfermedad cerebral crónica, causada por el uso compulsivo de sustancias psicoactivas, puede ser controlada. Muchos podemos dar fe de este aserto.  Yo soy adicto al tabaco pero logré dejarlo hace más de 20 años y por eso sigo con vida. Varios conocidos superaron el alcoholismo y otros la dependencia de drogas aún más nocivas. En otras palabras: millones de hombres y mujeres han logrado escapar de este flagelo gracias a la voluntad propia, la ayuda oportuna  de familiares y gente buena y, a veces, del Estado. 

Antes de seguir adelante quiero detenerme en algo importante: Si todos tenemos algo de culpa en la difusión cada vez mayor de la drogadicción a nivel mundial, todos deberíamos unirnos para combatirla y extinguirla.

En lo que sigue, algunas ideas sobre la urgencia de fortalecer la unión global, despojada de intereses geopolíticos o económicos,  ideologías u otras influencias tóxicas, sólo con un noble fin: combatir el terrible mal que nos está conduciendo a una cultura depravada, la narcocultura y, a través de ella a una paulatina autoextinción.

Contexto introductorio:  

Al crimen organizado, dirigido por carteles internacionales y mafias, sostenido por el “gran negocio” del   narcotráfico  apoyado a  su vez por la narcopolítica,  la minería ilegal, el lavado de activos, la extorsión y creación de un clima de inseguridad, lo combate el Estado con la fuerza pública, alianzas estratégicas y otros, haciendo énfasis en el corte financiero o de funcionamiento de esos grupos criminales. Algo plausible sin duda. Pero descuida las causas estructurales del problema: el ataque a la pobreza y el desempleo, la educación y salud integrales, la dotación de buenos servicios básicos…Y un tercer componente,  la masiva organización social que apoye esa justa batalla, dirigida por un liderazgo colectivo eficaz y consciente.

Entonces ¿qué hacer?

Organizarnos y actuar como sociedad civil, por la defensa de nuestra vida y la de nuestros descendientes. Aunque sea con mínimo apoyo estatal o sin él, pero con voluntad, determinación inquebrantable, creatividad  y valentía, y siempre con el optimismo de vencer. Basado en organizaciones que han dado y dan magníficos resultados, como la comunidad mundial Alcohólicos Anónimos, AA 1935, presente en más de 180 países y con más de dos millones de miembros activos, que se precia de haber ayudado a millones de adictos. Y buenas alianzas con diferentes instituciones: públicas, privadas, sociales, culturales, educativas. de género…, con grupos familiares,  niños y jóvenes, y voluntariados en general, para realizar verdaderas cruzadas a nivel barrial, local, nacional y mundial.  ¡Ahora!