
La memoria colectiva de Loja se fortalece en cada entonación del Himno que exalta su identidad. La letra fue creada por Máximo Agustín Rodríguez Jaramillo, quien dejó una huella profunda en la cultura, la política y el periodismo local, consolidándose como una de las figuras más influyentes de la historia lojana.
Trayectoria
El Himno a Loja fue aprobado por el Muy Ilustre Concejo Cantonal el 11 de noviembre de 1979, con musicalización de Salvador Bustamante Celi, pieza interpretada en ceremonias sociales, culturales, educativas y actos oficiales.
El autor nació el 18 de septiembre de 1874, en el seno del hogar conformado por Simón Rodríguez Berajano y Genara Jaramillo Ojeda, su formación inició en la Escuela de los Hermanos Cristianos. Posteriormente cursó la secundaria en el Seminario Menor y alcanzó el título de abogado en la Junta Universitaria de Loja, hoy Universidad Nacional de Loja (UNL).
Desde temprana edad evidenció inclinación por la literatura, desarrollando una obra poética cargada de sensibilidad y patriotismo. Su producción intelectual incluye composiciones dedicadas a la nación, además de textos relacionados con acontecimientos religiosos y sociales de relevancia.
Su trayectoria profesional abarcó diversos ámbitos. En 1906, fue profesor sustituto del Colegio Bernardo Valdivieso de la Junta Universitaria. También llegó a ser director de la escuela Miguel Riofrío y rector del colegio La Dolorosa. Además, lo nombraron Ministro Fiscal de la Corte Superior de Loja y posteriormente, fue Ministro Juez de la misma. En 1944, lo eligieron legislador por la provincia de Loja, hasta 1945.
En el ámbito periodístico, desempeñó funciones como secretario municipal y anotador de hipotecas en 1902, año en el que fundó el medio “El Municipio Lojano”. Posteriormente, impulsó la publicación de “El Adelanto Seccional”, fortaleciendo el desarrollo informativo de la región.
A pesar de perder completamente la visión, continuó su producción intelectual y culminó la obra “El periodismo lojano”, demostrando disciplina y compromiso con el conocimiento. Su dominio de la gramática y la literatura castellana, junto con el manejo de latín y francés, reflejó una formación académica sólida.
Falleció el 18 de octubre de 1948, en su ciudad natal, a los 74 años, dejando un legado marcado por la ética, la erudición y el servicio público.
Monumento
En la actualidad, su figura permanece presente mediante un monumento ubicado en el redondel de acceso al barrio Las Peñas, en la intersección de la calle Alonso de Mercadillo y la avenida Pío Jaramillo Alvarado. La escultura, elaborada en fibra de vidrio patinada y con una altura de 1,20 metros, rinde homenaje a quien contribuyó significativamente a la identidad cultural de Loja.(I).
