Impulsar la lectura desde la infancia, clave para el desarrollo integral

A man in a gray shirt and red tie holds two children's books in front of a bookshelf filled with colorful books. The titles visible are 'Guardianes del Planeta' and 'Grande o Pequeño'.
Matías Guazha Quezada, asesor de lectura en el proyecto BabyBooks.

Fomentar el hábito lector desde los primeros años de vida —e incluso desde la etapa prenatal— se posiciona como una de las estrategias clave para el desarrollo integral de las personas. La lectura no solo fortalece el aprendizaje, sino que también estimula la imaginación, creatividad y el pensamiento crítico, elementos fundamentales en la formación de niños, jóvenes y adultos.

Beneficios

En diálogo con Diario Crónica, Matías Guazha Quezada, asesor de lectura en el proyecto BabyBooks, explicó que esta iniciativa, con cerca de ocho años de trayectoria, surge como una respuesta a la necesidad de formar lectores desde edades tempranas, acompañando a las familias en este proceso.

Desde su experiencia, destaca que los primeros años de vida, especialmente entre los cero y tres años, son determinantes para la construcción de hábitos. En esta etapa no solo se puede fomentar la lectura, sino también sentar las bases de múltiples habilidades que influirán en el desarrollo futuro de los niños.

Guazha señala que el impulso del hábito lector debe adaptarse a diferentes factores como la edad, el nivel de estimulación y los objetivos específicos de cada persona. En ese sentido, no se trata únicamente de leer, sino de hacerlo con un propósito claro, ya sea fortalecer el vocabulario, mejorar la concentración, desarrollar el razonamiento o potenciar la creatividad.

Uno de los principales desafíos actuales es la disminución en los niveles de atención y el desarrollo del lenguaje en los niños, situación que atribuye, en gran medida, al uso excesivo de dispositivos electrónicos desde edades tempranas. Esta exposición ha limitado, en muchos casos, el acercamiento natural a los libros.

A ello se suma el bajo índice de lectura en el país. Según datos referenciales, Ecuador registra un promedio de medio libro leído por persona al año, ubicándose por debajo de otros países de la región donde el hábito lector está más consolidado.

Frente a este panorama, recalca que no existe una fórmula única para incentivar la lectura, pero sí una clave esencial: la conexión emocional con el contenido. El interés personal juega un papel fundamental al momento de formar el hábito, ya que cada lector responde a diferentes motivaciones.

En cuanto a recomendaciones, explica que en los niños resultan efectivos los libros interactivos, con texturas, sonidos o elementos visuales que despierten su curiosidad. En los jóvenes, en cambio, predominan las tendencias hacia cómics, literatura gráfica o contenidos vinculados a sus intereses personales. Para los adultos, la lectura se convierte también en una herramienta para el aprendizaje continuo y el cuidado de la salud mental, al mantener activas funciones cognitivas como la memoria y la comprensión.

El asesor, quien lleva más de dos décadas promoviendo la lectura, considera que este hábito es una herramienta esencial para el desarrollo personal debido a que, a través de los libros, las personas pueden ampliar su visión del mundo, fortalecer su pensamiento y construir una base sólida para su crecimiento integral.