Francisco Requelme
Como se habrán percatado, el populismo tarifario de mantener precios artificialmente bajos sin cubrir costos reales suele terminar siendo contraproducente. El aumento de la tarifa del pasaje de bus urbano, obedece incluso a presiones o shocks externos, en algún momento se iba a dar. Ecuador al estar dolarizado elimina el riesgo cambiario pero transmite directamente inflación internacional de combustibles y derivados a los hogares.
El problema de eliminación de subsidios de combustibles a sectores vulnerables socialmente, es justamente la presión a su presupuesto familiar y como el salario real actual no crece en función del costo de vida, pues encarece el consumo de las familias que en gran medida se encuentran en situación de pobreza y pobreza extrema, es decir, personas con ingresos mensuales de USD 92. El aumento no es desproporcionado desde una perspectiva económica de costos, pero sí representa una carga adicional para hogares con salarios reales ajustados. Comparado con otras ciudades similares, el ajuste es moderado en términos relativos, pero duele más en Loja por su alto costo de vida que a marzo de 2026 registra la canasta básica (USD 831,07) superior al nacional (USD 829,38).
Seguramente, un gran rango poblacional en Loja está en desacuerdo con la nueva tarifa del pasaje de bus urbano, y se ha prestado para el bulo político y desinformado, pero se les recuerda que si estaban de acuerdo en la eliminación de subsidios a combustibles deberían estar de acuerdo con el alza de pasaje, es el efecto normal del mercado. Suben los costos en insumos, sube el precio al consumidor final. Estoy de acuerdo que la calidad de servicio actual debe mejorar, por ende debió constar que en el corto plazo los buses sean renovados tratando de tener cero emisión de CO2, mejores rutas a sectores con menor cobertura, paradas inteligentes y mejor infraestructura vial y establecer indicadores claros de calidad del servicio con sanciones efectivas si no se cumplen, al menos. Es decir, el aumento de tarifa de bus debe crear el incentivo necesario de mejora, si no ocurre, solo se convertirá en lobby de transportistas. Lo correcto en estos casos es equilibrar tres elementos: costos reales de los operadores, capacidad de pago de los usuarios y responsabilidad fiscal y de gestión del Municipio, esto último muy distante.
Pdta. El gremio de transportistas en todos sus niveles, traslada el aumento de costos a las familias.
