La realidad dejó de ser mentirosa

Diego Lara León

En abril del 2022 escribí un editorial que lo bauticé como “la realidad mentirosa”, en ese momento abrí el editorial con este párrafo: “Durante años un tema infaltable en las conversaciones informales que he tenido en el exterior, al asistir a eventos académicos, empresariales o de ocio, es el tipo de carro que más se usa en el país que uno vive. Siempre mis contertulios extranjeros se sorprenden cuando les cuento que en Ecuador es muy común tener autos de mediano y gran cilindraje, esto debido a un precio subsidiado de los combustibles. Uno de los efectos de tener un combustible ‘barato”, es que los usuarios optan por adquirir vehículos de alto cilindraje que por ende consumen una mayor cantidad de gasolina o diésel.” (fin del párrafo).

La apreciación que hice en ese momento, al día de hoy sigue siendo verdad, en todos los países donde el combustible se comercializa a precio real, el porcentaje de vehículos de alto cilindraje es menor. Es una consecuencia lógica del precio de la gasolina que presiona la demanda de vehículos de bajo cilindraje.

En el Ecuador solo cuando se eliminó el subsidio a los combustibles (gasolina super y extra, y el diésel) el país salió de la burbuja en la que vivía y se enfrentó con la realidad.

En América Latina, México, Brasil y Colombia son los países que tienen el mayor número de vehículos híbridos y eléctricos, vehículos que, a más de consumir menor cantidad de combustible, son la respuesta ante la creciente contaminación y presión hacia la reducción del cambio climático, coincidencialmente son países sin subsidio o con mínimo subsidio a los combustibles. El Ecuador obviamente, por tantos años con combustibles subsidiados, no aparece en el top de los países con más vehículos eléctricos. A diciembre 2023 el Ecuador apenas registraba 4.269 vehículos de esta característica, mínima cantidad de vehículos de bajo consumo de combustibles fósiles, representaba en ese año apenas el 0,17% del total de vehículos que circulaban en nuestro país.

¿Por qué pasaba esto? La respuesta es sencilla. El precio de la gasolina fue durante décadas una “realidad mentirosa”, que distorsionó el comportamiento del mercado de vehículos y no provocaba incentivos hacia la tendencia mundial de menor contaminación.

Un efecto negativo de la liberación de los precios de los combustibles, es el precio del transporte público. El transporte público masivo en nuestros países, debe ser subsidiado por varias razones: porque existen compatriotas en los últimos quintiles de pobreza que no podrían desplazarse de forma digna y oportuna, porque los medios de transporte masivos contaminan menos, es preferible un vehículo donde se muevan 50 personas a, 50 vehículos que muevan una persona, y también por estrategia de movilidad de las ciudades.

Recuerdo que en el mes y año donde escribí “la realidad mentirosa”, existió una paralización en la carretera Machala Guayaquil por un importante grupo de pequeños productores bananeros, que exigían del Gobierno Nacional la compra por parte del Estado de todo el banano que no se podía vender a Rusia y Ucrania por la situación de esa guerra que hoy años después sigue sin terminarse.  Esa actitud fue producto otra vez de “una realidad mentirosa”, que pretende hacer parecer normal que el “papá Estado”, “sacando la chequera” solucione los problemas, y construya una situación de bienestar momentánea y ficticia.

Que el gobierno haya sincerado el precio de la gasolina, está provocando sin duda una presión al alza de los precios de bienes y servicios, lo cual es un proceso normal. En cambio, uno de los efectos positivos sin duda es el cambio en la tendencia de demanda de vehículos de menor consumo en Ecuador. Desde la eliminación del subsidio, se está incrementando la oferta de autos con nueva tecnología, y más eficientes en consumo. Hemos pasado de tener en todo el país en el 2023 menos de 5 mil vehículos eléctricos, a venderse entre 600 y 700 vehículos mensuales de esas características en lo que va del 2026.

En todo el mundo, industrias gigantes del sector automotriz, ya han anunciado el fin de la producción de vehículos impulsados por combustibles fósiles y lanzarán toda una estrategia hacia los vehículos eléctricos. No podíamos como sociedad ir contra corriente y seguir escudándonos en los inadecuados subsidios para vivir una “realidad mentirosa”, aunque es duro enfrentarse con la realidad al romperse la burbuja en la que vivíamos con el inadecuado subsidio de los combustibles, era una decisión necesaria para sincerar la economía.

Tomará tiempo adaptarnos, habrá que compensar a grupos vulnerables, pero sin duda lo mejor siempre es vivir “una realidad que dejó de ser mentirosa”.

                                                                       @dflara