
Mientras el Gobierno adquiere una flota que incluye un helicóptero presidencial VIP de USD 26.5 millones, las provincias como Loja enfrentan el colapso de sus carreteras, falta de obras, desabastecimiento en salud y educación. Analistas refieren que es un gasto innecesario por cuanto hay dos aeronaves para el mandatario del Ecuador.
Circunstancias
El reciente anuncio de la adquisición de una flota de siete helicópteros AW139M de fabricación italiana por un valor de USD 209.8 millones para las Fuerzas Armadas ha encendido las alarmas y el debate. La polémica no gira en torno al fortalecimiento de la seguridad nacional, sino en un detalle específico del contrato: la inclusión de un helicóptero de uso exclusivo presidencial con acabados VIP, valorado en USD 26.5 millones.
Para los analistas políticos y la ciudadanía lojana, este gasto contrasta drásticamente con la realidad de una provincia que arrastra décadas de aislamiento geográfico, precariedad vial y un alarmante déficit en los servicios públicos más elementales.
“No se discute la necesidad de equipar a nuestras Fuerzas Armadas para combatir el crimen organizado, eso es urgente. Lo que resulta moralmente cuestionable es destinar más de USD 26 millones solo para dar comodidad del traslado presidencial, cuando el país ya cuenta con aviones operacionales», señaló a Diario Crónica el politólogo y docente universitario Carlos Guayanay.
A decir de Guayanay, este hecho profundiza el histórico sentimiento de abandono que sufre Loja. “Mientras en Quito se decide viajar en una aeronave VIP y tecnología satelital de punta, en Loja dependemos de la suerte para que un derrumbe no nos deje incomunicados por semanas”, enfatizó.
Para la analista política y exconcejal alterna del cantón Catamayo, María Rojas, el impacto de estas decisiones trasciende lo económico. “El discurso de la austeridad y la crisis fiscal pierde total legitimidad frente al ciudadano común cuando se justifican este tipo de adquisiciones bajo la etiqueta de -seguridad-”.
«El lojano siente el golpe en el bolsillo todos los días con el incremento de los combustibles o la falta de empleo. Sin embargo, ver que los recursos públicos se canalizan hacia el confort de las autoridades, mientras nuestras necesidades básicas son postergadas, erosiona gravemente la confianza en la gestión gubernamental», refirió a Crónica.
En cambio, el jurista Sergio Rojas, acotó a Diario Crónica que, si deseaban una nueva aeronave, al menos deberían vender uno o los aviones presidenciales para en algo mitigar los gastos. “Es inaudito que vayan a gastarse millones solo por comodidad de un mandatario, mientras el resto de la población sufre por la inseguridad, falta de trabajo, escasez de obras, entre otros”, puntualizó.(I)

