La fiesta de los mundiales de fútbol

POR RUY FERNANDO HIDALGO MONTAÑO

El mundial de futbol 2026 inició hace exactamente 7 días es la máxima cita del mundo futbolero en su edición 23 y es la primera vez que se disputa en tres países con 104 partidos. Esta fiesta tuvo su origen en Uruguay en 1930 siendo el primer campeón la nación anfitriona en una final polémica frente a la Argentina que se quedó con el vicecampeonato, la segunda edición fue en la Italia gobernada por el dictador Benito Mussolini y otra vez el país anfitrión se alzó con el título que fue retenido por la oncena italiana en el tercer mundial que se realizó en Francia en 1938. El fantasma de la segunda guerra mundial interrumpe el torneo por 12 años y es en 1950 que se lo retoma en Brasil en esta cuarta edición la final fue entre Brasil y Uruguay y se jugó en el estadio Maracaná de Río De Janeiro. Este estadio fue construido para este magno evento y tenía una capacidad descomunal para esa época de doscientos mil espectadores los cariocas se habían preparado para quedarse con el primer título de  su historia, pero jamás se imaginaron que Uruguay se impondría en una hazaña histórica que desde ese entonces se conoce como el “Maracanazo” y también da lugar a que a la selección celeste se le adjudique el apelativo de “La garra charrúa“ por su pundonor deportivo que les permitió lograr su segunda corona contra todo pronóstico.

Las 22 coronas han sido ganadas por pocos países y se han repartido así, 5 para Brasil, 4 para Alemania, 4 para Italia, 3 para Argentina, 2 para Francia, 2 para Uruguay, 1 para España y una para Inglaterra. El gol más lindo de todos los mundiales fue marcado por Diego Maradona en México 86 los máximos goleadores del torneo son, Lionel Messi y Miroslav Klosse de Argentina y Alemania respectivamente con 16 goles cada uno.

El mundial desde siempre ha sido una fiesta de unión, fraternidad y alegría popular, por eso me sorprende que algunos detractores pretendan opacar su brillantez, manifestando comentarios negativos como aquellos de que gane quien gane igual toca trabajar, esto me parece pueril, si nos basáramos en eso, nadie iría a un concierto de cualquier género, los festivales importantes no tendrían sentido. Estamos claros en que el mundial no nos va a sacar de nuestra realidad personal o comunitaria, pero eso, no impide que disfrutemos en familia o con amigos de una cita que se repite cada cuatro años y que logra lo que muchos líderes del planeta jamás lograrán, juntar en torno a un balón a gente de diferentes razas, creencias, ideologías o religiones frente a una pantalla o en el estadio unidos en un abrazo de paz y amistad. Eso solo lo consigue su majestad el fútbol.