
Existe gran expectativa en la comunidad científica tras el descubrimiento del segundo registro de dinosaurios en Ecuador y el primero identificado en la Cuenca de Oriente. El hallazgo, realizado en la Amazonía ecuatoriana, aporta nueva información sobre la presencia de estos gigantes prehistóricos en el país y amplía el conocimiento sobre la fauna que habitó el norte de Sudamérica hace millones de años.
Los restos fósiles fueron encontrados en un sector cercano al río Napo, en la Formación Tena, y corresponden a un saurópodo del grupo Titanosauria, dinosaurios herbívoros de cuello y cola largos que habitaron el planeta durante el Cretácico Superior, hace entre 72 y 66 millones de años.
Los investigadores recuperaron parte de una extremidad delantera del animal, integrada por un húmero y varios metacarpianos. Aunque el estado de conservación de los fósiles no permitió determinar con precisión la especie, el análisis de sus características anatómicas reveló que se trataría de un titanosaurio de gran tamaño y contextura más esbelta que Yamanasaurus lojaensis, el primer dinosaurio descrito científicamente en Ecuador.
El nuevo hallazgo también vuelve la mirada hacia Loja, donde en 2019 se escribió un capítulo histórico para la paleontología nacional con el descubrimiento de Yamanasaurus lojaensis. Sus restos fósiles fueron encontrados en las inmediaciones de la parroquia Yamana, en el cantón Paltas, convirtiéndose en el primer dinosaurio identificado y descrito científicamente en territorio ecuatoriano.
La investigación fue desarrollada por un equipo binacional conformado por los geólogos lojanos John Soto, José Tamay y Galo Guamán, docentes de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), junto con los paleontólogos argentinos Sebastián Apesteguía y Pablo Gallina, de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara. El estudio fue publicado en la revista científica ScienceDirect y confirmó el hallazgo de una nueva especie de titanosaurio.
Los especialistas analizaron un sacro parcial, una vértebra de la cola y varios fragmentos de huesos de las extremidades. Con base en estas evidencias determinaron que Yamanasaurus lojaensis vivió hace aproximadamente 85 millones de años, durante el Cretácico Superior. Era un titanosaurio de pequeño tamaño en comparación con otros de su grupo, con una longitud cercana a los seis metros, huesos cortos y robustos, además de vértebras con cavidades de aire que hacían más liviano su esqueleto. También presentaba una coraza protectora característica de los saltasaurinos.
El nombre de la especie rinde homenaje a la parroquia Yamana, lugar donde fueron encontrados sus restos. Como reconocimiento a este importante descubrimiento, en la localidad se levantó un monumento del dinosaurio que se ha convertido en un símbolo de la parroquia y busca promover el turismo científico y paleontológico. No obstante, el presidente del Gobierno Autónomo Descentralizado Parroquial de Yamana, Carlos Raúl Paladines Fariño, señaló a Diario Crónica que aún hace falta mayor respaldo de las instituciones para fortalecer este atractivo turístico y paleontológico. Respecto a los restos fósiles, dijo que continúan bajo custodia del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC), ya que su traslado a la parroquia implicaría una importante inversión para adecuar un espacio que cumpla con las condiciones técnicas de conservación, seguridad y monitoreo permanente que exige la entidad para garantizar su correcta preservación.
En cuanto al nuevo ejemplar encontrado en la Amazonía, los investigadores lo denominaron de manera informal “Wakrayampi”, un nombre en lengua napo-kichwa que combina las palabras wakra (vaca), en alusión a su gran tamaño, y yampi (iguana), por su apariencia. Aclararon que se trata únicamente de un nombre coloquial y no de una denominación científica.
Los fósiles fueron encontrados de forma accidental en 2018 por integrantes de comunidades indígenas del sector de Venecia, a orillas del río Napo, luego de un deslizamiento de tierra. Parte del material fue extraído sin procedimientos especializados y posteriormente se perdió, por lo que la investigación se apoyó en las piezas recuperadas y en fotografías tomadas durante el hallazgo.
Los restos conservados permanecen bajo custodia de la Universidad Regional Amazónica Ikiam, donde fueron estudiados por los especialistas. Además, el análisis permitió establecer que la Formación Tena se originó en un antiguo ambiente lagunar con incursiones marinas ocasionales, un escenario geológico que habría favorecido la dispersión de diversas especies durante el levantamiento de la cordillera de los Andes en el Cretácico Superior.
Para los investigadores, este descubrimiento constituye el primer registro de dinosaurios en la Cuenca de Oriente y el segundo documentado oficialmente en Ecuador. Asimismo, fortalece el patrimonio paleontológico del país y sugiere que el territorio ecuatoriano albergó una mayor diversidad de dinosaurios herbívoros de la que se conocía hasta ahora.
La investigación fue desarrollada por docentes y especialistas de la Universidad Regional Amazónica Ikiam, en colaboración con investigadores de la Fundación Azara de Argentina, y sus resultados fueron publicados en la plataforma científica ScienceDirect.
Hoy, 20 de julio de 2026, Yamana celebra su 36 aniversario de vida política.
