¡Recordar es vivir!

David Moncayo López

Hace 60 años cuando practicábamos el fútbol aficionado, todo era distinto, jugábamos con pelota de cuero y en su interior vejiga de caucho, la cancha de lastre y tierra, los árbitros escogidos de los asistentes al estadio: Sr. Salcedo “Masho”, Ing. Veintimilla “Pollo”, Ing. Ruiz “Lechuzo”, Sr. Cisneros “Conejo”, etc. Muchos llegaban al estadio hasta con corbata, los uniformes no tenían auspiciantes, solo se apreciaba el número en el dorso y la escarapela del club al que representábamos.

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