¿Solo atracción?

Fernando Oñate-Valdivieso

Existe un postulado seudocientífico que se conoce comúnmente como ley de la atracción que sostiene que los pensamientos conscientes e inconscientes influyen sobre las vidas de las personas, según este postulado, el universo está formado por vibraciones (altas/bajas – positivas/negativas), que son atraídas por vibraciones parecidas, por lo tanto, con nuestros pensamientos podemos atraer las cosas que queremos y de esa manera diseñar nuestra vida.

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Para estar más allá de donde estamos

Galo Guerrero-Jiménez

Nuestros pensamientos  y emociones se modifican continuamente en la medida en que nos comprometemos en el acto de pensar la lengua desde la reflexión más sentida, cuando indagamos del por qué de las cosas, de la vida, de la naturaleza, es decir, en la medida en que filosofamos para comprender lo que deseamos conocer, lo cual lo hacemos a través de porciones de pensamiento traducidas en enunciados, en oraciones, en frases, en párrafos y, por ende, en el campo de la escritura, desde la redacción de un artículo o libro científico, ensayístico, literario, filosófico o de la índole temática que el especialista desee dejar constancia de su labor cognitiva que llega a plasmarse en un compendio de lenguaje debidamente pensado, aunque en el camino de procesamiento del acto pensante no siempre esa información quede perfectamente elaborada para que sea entendida, comprendida y analizada debidamente por el lector, en virtud de que cada uno, a su manera, y dependiendo del nivel de su formación,  sabrá adentrarse en ese compendio de información para captar lo que le sea posible, dado que, como señala el filósofo  Wittgenstein:

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Para estar más allá de donde estamos

Galo Guerrero-Jiménez

Nuestros pensamientos  y emociones se modifican continuamente en la medida en que nos comprometemos en el acto de pensar la lengua desde la reflexión más sentida, cuando indagamos del por qué de las cosas, de la vida, de la naturaleza, es decir, en la medida en que filosofamos para comprender lo que deseamos conocer, lo cual lo hacemos a través de porciones de pensamiento traducidas en enunciados, en oraciones, en frases, en párrafos y, por ende, en el campo de la escritura, desde la redacción de un artículo o libro científico, ensayístico, literario, filosófico o de la índole temática que el especialista desee dejar constancia de su labor cognitiva que llega a plasmarse en un compendio de lenguaje debidamente pensado, aunque en el camino de procesamiento del acto pensante no siempre esa información quede perfectamente elaborada para que sea entendida, comprendida y analizada debidamente por el lector, en virtud de que cada uno, a su manera, y dependiendo del nivel de su formación,  sabrá adentrarse en ese compendio de información para captar lo que le sea posible, dado que, como señala el filósofo  Wittgenstein:

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