César Valladares: voz y estilo

El arte musical tiene la magia de abrir sendas y tejer en su trayecto: leyendas, historias y anécdotas que con el paso del tiempo, se añejan de buenos recuerdos. La presencia de César Valladares en el estrado del Teatro Municipal Bolívar el pasado 24 de octubre, nos condujo a reencontrarnos con las décadas del setenta y ochenta en un maravilloso intento de volver a desandar lo andado, de limpiar estampas empañadas por el polvo de los años y a recordar aquellos años en que el Conservatorio de Música Salvador Bustamante Celi, capitaneado por el Maestro Edgar Palacios, emprendió una inusitada gestión administrativa, formativa, musical y cultural de alto nivel con nuevas propuestas curriculares y con profesores extranjeros que generaron un movimiento musical impresionante.

De ahí comenzaron a salir buenos músicos y extraordinarios cantantes con quienes se formó el emblemático Conjunto Universitario que se constituyó en el más grande embajador de la música lojana y nacional. Sus primeras presentaciones en el Teatro Bolívar era todo un acontecimiento por la calidad de sus instrumentistas y por esas voces estupendas que eran toda una ofrenda al oído. Los que pertenecemos a esa generación inolvidable, recordamos muy bien a César Valladares ya como solista, o haciendo dúo con Papo Guerrero o en trío con Elvira, César y Papo.

Lo interesante de César Valladares es que, posiblemente gracias a su permanente actividad musical, ha logrado mantener intacta su voz, su estilo y su buen gusto musical. Su primera grabación discográfica la realizó a los catorce años de edad y desde ese entonces, ha sido parte fundamental de varias agrupaciones musicales tales como: “Pepe Luna y su Quinteto”, solista del Coro Polifónico del Conservatorio de Música Salvador Bustamante Celi, del Dúo Medarlux con Gustavo Velásquez, Dúo Valladares Sánchez, Trío Armonía, Grupo los Valladares. Y qué felicidad para César que sus hijos hayan heredado su arte y estén ganando cada vez más espacio en el ambiente artístico nacional.

Nos unimos a tan merecido homenaje que le hiciera el Municipio de Loja a su brillante trayectoria artística y agradecerle a la vida por permitirnos escuchar de nuevo su canto y demostrar su persistencia por alcanzar sus grandes sueños, aquellos sueños que dejan huellas inextinguibles en el surco del sendero; pues, quien se esfuerza por hacer lo que le exigen sus anhelos, esa será su mayor realización humana. Es que tener un ideal es servir a su propia verdad y es tener confianza en la posibilidad de ser cada vez mejores. A sus setenta años de existencia, César Valladares no ha renunciado al entusiasmo porque sabe bien que sin entusiasmo no solo los sueños de arruinan, sino que se arruga el alma; por ello continúa con buen talante cantándole a la vida, saboreando sus éxitos y también sus tropiezos, pero siempre optimista a sabiendas que…quien engrandece la vida y la existencia, es capaz de superar los dones vitales que estamos obligados a eternizarlos con las finas herramientas de la inteligencia, el valor y la constancia, con cuyos desafíos no hay distancias insalvables ni profundidades impresionantes.(O).