Villancicos lojanos en el mundo

Salvador Bustamante Celi creador de varios villancicos

Salvador Bustamante Celi, poeta, compositor y músico lojano, internacionalizó su música, y sus villancicos son los más cantados en países como Colombia y Perú.

La Enciclopedia del Ecuador, retrata a Salvador Bustamante Celi, como un músico y compositor lojano que nació el 1 de marzo de 1876, y muere en Loja, el 8 de marzo de 1935, a los 59 años de edad. Fue hijo del artista Sr. Teodosio Bustamante y de la Sra. Mercedes Celi. “Sus primeros estudios los realizó en Loja, donde desde temprana edad se destacó por sus singulares muestras de aplicación, razón por la cual en 1889 fue becado a la escuela de los salesianos de Quito, donde logró desarrollar su vocación artística. En 1894 regresó a Loja, pero comprendiendo que en dicha ciudad no tenía ambiente propicio para continuar desarrollando su talento musical, viajó a Lima para aprender armonía, instrumentación y composición, y perfeccionar su técnica para la ejecución del piano y el órgano”.

El historiador lojano, Carlos Alberto Chalaco Armijos, sostiene que los villancicos de Salvador Bustamante Celi, son más de 20 composiciones que han logrado quedarse en la memoria de la gente; tanto en ciudades, como Quito, Guayaquil, pero sobre todo en países como Chile, Colombia, Centro América y Perú. “Desde el alto cielo, Ya viene el niñito, Entre paja y el heno, Lindo niño, Claveles y rosas, En brazos de una doncella, No sé niño hermoso, Dulce Jesús mío y Bienvenido seas, son parte de una veintena de villancicos, que fueron escritos fuera de Loja, cuando estudiaba en Quito y tenía una relación muy cercana con la Iglesia católica, pero también con pensadores como Pío Jaramillo Alvarado, Eduardo y Nicolás Kingman, que venían planteando el indigenismo; de modo que cuando escribe los villancicos, hace referencia al mundo campesino, cuando habla de Paja y el heno, está hablando del indio del páramo”, dijo.

En la biografía de Salvador Bustamante Celi, también se destaca que “en Lima-Perú, durante muchos años fue organista de la catedral y profesor particular de música en los más distinguidos hogares, pero al estallar el conflicto armado de 1910 tuvo que abandonar dicha ciudad y volvió nuevamente al Ecuador, al poco tiempo en Guayaquil compuso el “Himno Guerrero Ecuatoriano”, volvió a desarrollar su actividad musical en el campo religioso, desempeñándose como organista de la Catedral y de la iglesia de San Francisco.

Para el historiador Chalaco Armijos, “los pastores que él imagina en sus villancicos, no son de Belén, de Europa o de España, sino de un pastor indígena; incluso algunos villancicos que no son muy conocidos en Ecuador, porque los escribió en Lima, hablan de un pastor inca, ya que vivió muchos años allá, donde pudo empaparse mucho más del indigenismo, y eso es evidente en su poesía y demás creaciones”, comentó.

En la Enciclopedia del Ecuador, se dice que “en 1915 volvió a Loja y conformó el “Sexteto Lojano”, que logró merecida fama y paseó su maravillosa música por los más importantes escenarios de Loja y Quito. Más tarde organizó la banda de música de la “Sociedad de Obreros de Loja” y también la de la Policía. En 1919 ganó el Primer Premio del Concurso de Música Religiosa de Quito, con su composición “Salve Regina”. Posteriormente y con motivo de la coronación de la Virgen del Cisne, compuso su obra “Misa de Coronación”. Más tarde compuso sus “Motivos Incásicos”, que fueron muy apreciados en Lima, y finalmente, en 1922, con motivo de la celebración del Primer Centenario de la Batalla del Pichincha, compuso su maravillosa obra “Auroral”.

El historiador, sostiene que Salvador Bustamante Celi, escribe sus poemas y canciones, en un contexto histórico, donde el campesino y el indígena estaban obteniendo algunas reivindicaciones. “El contexto es explicar este sincretismo que hay entre el mundo indígena, la religiosidad indígena y el tema del Divino Niño, ya que ahora mismo se está celebrando un festividad indígena como el Kapak Raymi, entonces a la Iglesia le interesaba respetar la celebración indígena, pero darle mayor protagonismo al Nacimiento; el mismo que es una creación de San Francisco de Asís, quien incluyó el simbolismo de animales en el pesebre; porque, la Iglesia católica se da cuenta que es muy difícil trasmitir muchas cosas a través de la palabra y pidieron a muchos músicos, la creación de canciones como los villancicos”, recordó.

En la revista Primicias lojanas, volumen I, abril 2005, se destaca la música popular del músico y compositor Salvador Bustamante Celi, como los pasillos, Los dioses, Lucerito, Pasión femenina, Salvemos el amor, Amar sin esperanza, Angélica, Onomástico, Corazoncito, Adiós a Loja, El desterrado; las habaneras, Pensil lojano, Calma en el mar, La luz de la aurora, Horas de pena; polcas como, La alborada, Alondra, Serranita, Dioselina. Valses: Victoria, Mi último adiós, América, Varcovi, La Morita, azul, Arrullos, últimas quejas, Brisas del Zamora. Los boleros, El lojanito, Excúlsior, Huayna Cápac, Tres de Noviembre. Tangos: Cariuchu, Llactahuahua. Yaravíes: Amor y Olvido; y, finalmente las canciones escolares como, El álbum escolar, El niño patriota, Qué imán tienes, Canción a la madre, Colombina-Colombina, Las tristes notas, El alfabeto, Himno falangista español.

A criterio del historiador Chalaco Armijos, Salvador Bustamante Celi, ideológicamente “es un tanto conservador, con una gran relación con la Iglesia católica en Quito, Lima y Loja, pero también está conectado con la visión de izquierda, por eso tiene su visión indigenista”.

Finalmente, el historiador lamenta que, en Loja, no se haga justicia con el legado de Salvador Bustamante Celi, aunque reconoce la iniciativa de algunos cantantes para interpretar sus villancicos en esta Navidad, “sin tener la trascendencia que se merece el músico lojano”, sentenció. (I)