¿A qué me lleva mi lacerante pesadilla de estos días?

César Correa

Si el colapso de nuestros hospitales por la multiplicación de los casos de covid-19 me tenía aterrorizado, la noticia del contagio contraído por mi hermano Jaime me ha destrozado los nervios, ante los riesgos que han amenazado a su vida, las incertidumbres que nos asaltaban y la espantosa sensación de impotencia. Llevo 3 semanas de esta horrible pesadilla, que se complicó cuando tuvieron que entubarlo para darle oxígeno en cantidades necesarias, porque ya no podía con su respiración natural. Existen indicios de que va a superar el problema, pero la vida nos volverá cuando le den el alta en el Hospital “Manuel Ygnacio Monteros”.

Una realidad incuestionable para nuestra familia: si no fuera por el IESS, creo que ya no tuviéramos hermano.

Los Hospitales “Isidro Ayora” y “Manuel Ygnacio Monteros” han tenido una demanda superior a su capacidad, han tenido que funcionar sin descanso y su personal ha logrado salvar una gran cantidad de vidas, de personas que no hubieran podido sufragar los gastos que demanda la atención en una institución privada.

En todo el país los hospitales del IESS han realizado un formidable trabajo, digno del más alto reconocimiento de los ciudadanos y de las autoridades.

Siempre he sido un frontal defensor del IESS. Hace 20 años fui presidente del Frente Provincial de Loja de Defensa del IESS. Mi tesis doctoral versó sobre la seguridad social, contra los intentos de privatizarla y  una parte de la misma dediqué a describir la tragedia de los chilenos. Hoy más que nunca, colocando por encima de toda otra consideración las necesidades de los trabajadores ecuatorianos, debo luchar con todas mis fuerzas; con alma, vida y corazón; con todo lo que sea efectivo, para evitar la criminal privatización de nuestro sistema de seguridad social.

Los más codiciosos del Ecuador están aplicando su gigantesco poder para conseguir que el gobierno les entregue los miles de millones de dólares que ya tiene nuestra seguridad social y los que  seguirá recaudando en los años siguientes. No lo permitamos. Convoco a los afiliados y sus familiares a dar la batalla correspondiente, comenzando por publicar por las redes sociales su oposición al proyecto privatizador. Busquemos y difundamos los datos sobre la espantosa situación del pueblo chileno, con sus famosas Administradoras de Fondos de Pensiones, que han acumulado 200.000 millones de dólares de aportes de los trabajadores, pero que no destinan a otorgar pensiones dignas a los que se jubilan, sino para financiar a las empresas de las familias más ricas de ese país.