Apasionados por la justicia

Sandra Beatriz Ludeña

Estas reflexiones son el producto de tertulias con un hombre amante del Derecho, alguien que ha cambiado su destino de gloria por el silencio de la biblioteca, pensando, analizando, reflexionando los dictámenes de otros apasionados, que fueron haciendo historia.  Alguien que ha descubierto el deleite de hablar a sus alumnos más allá de los ámbitos de la cátedra convencional, y que ha trascendido las aulas de la Universidad Central, para llegar a sus pupilos de diferentes formas: en sus libros, en sus tratados, en su historia, en su ejemplo.

Los apasionados por la justicia, saben que quien se enamora de ésta, entra a un mundo del que no se sale intacto.  Se sale con la conciencia agrandada y sentido de unidad que los hace extra completos.  El mundo de la justicia es complejo pero rico, es la satisfacción y crecimiento.

Este hombre es un descubridor de la verdad y el signo para otros hombres.  Aunque esa verdad parezca utópica, relativa, esquiva, quisquillosa, no es lo mismo para un apasionado por la justicia que para otro particular.  Para un apasionado el concepto de verdad tiene fuerza inusitada, trasciende límites, se cierne por encima de las cabezas, se escapa de los hechos históricos y se instala en infinidad de evidencias que hablan por sí solas, en el proceso.

En su cátedra, él es maestro para señalarla, para apuntarla con su dedo índice, para seguir el hilo conductor veraz.  Él, no enseña Derecho, sino la pasión derecha por lo justo.  Al tratarse de una ciencia infinita, guía para buscar amistad a ciertos libros, ciertas páginas, ciertos autores y  comprender el espíritu supremo de la ley.  Yo diría, que esa cátedra por años dispuso de más verdades que caminos en la vida. 

Dice él, que el hecho de que algunos apasionados por la justicia ya no estén vivos en carne y hueso, eso no los ha anulado, siguen vivos en sus actos, en sus obras litigantes, en la jurisprudencia.  También, si hay quienes se jubilaron del oficio, de la justicia no se cesa.  Es su convicción, que para revelar justicia solo hace falta, mirarla de frente, escudriñarla, arriesgarse a conocerla y sentirla.

Yo lo he visto enamorado de la justicia, lo he visto luchar valientemente para defenderla y lo he visto perder y ganar.  He constatado la pasión que brilla en sus ojos re fulgurantes, en su empeño.  Yo he sido testigo de su apasionamiento, entrega y ejercicio justo.

Porque en las manos de un apasionado por la justicia está el destino de otro ser humano.  Porque la libertad y honra, la familia como el patrimonio y más se relaciona con el sentido de justicia.  También, el riesgo de la impunidad y perpetuación de lo ilícito. Los reveladores de justicia y paz, andan por los caminos del mundo.  No los desestimemos.