Agosto en pausa

Diego Lara

“Hizo su agosto” o “hice mi agosto” es una frase muy usada para graficar a personas que logran realizar negocios con ganancia abundante, todo empezó en la vieja Europa en el tiempo de cosecha de cereales, frutas y vegetales, que coincide con el mes de agosto, también al ser un mes de verano las familias vacacionaban en diferentes parajes lo que generaba un flujo de personas y por ende de ingresos a los comuneros que brindaban servicios a los turistas. Cuando la cosecha y las visitas eran muy buenas los campesinos decían que “hicieron su agosto”.

Al otro lado del charco en la América Morena, al sur del Ecuador y enclavada en la parte más baja de los Andes la querida provincia de Loja también en agosto y desde hace varios siglos se viste de fiesta, la causa de ello es una de las advocaciones religiosas más importantes del continente, la devoción por la sagrada imagen de la Virgen de El Cisne genera año tras año la movilización de centenas de miles de devotos que desde diferentes latitudes visitan su santuario y caminan junto a ella en una de las romerías más largas que existe. Anclada a esta fiesta religiosa se desarrolla toda una serie de actividades comerciales que dinamizan la economía de esta provincia sureña. La Feria de Loja, los atractivos turísticos y demás servicios que se ofertan en esta época provocan que se activen miles de empleos y la economía lojana reciba varios millones de dólares de movimiento económico. Es decir, en ésta época la provincia lojana también “hace su agosto”.

Vivimos una época especial, inusitada, impensada, la crisis sanitaria obliga a priorizar la salud y por ello Loja debe poner a su AGOSTO EN PAUSA. La realidad que nos deja la pandemia es que el incremento de contagios es inversamente proporcional a la reactivación económica, por ello no es momento de provocar eventos masivos y en agosto Loja genera eventos altamente masivos.

Esforcémonos para que nuestras acciones individuales y grupales provoquen una curva rápida de descenso en el nivel de contagios, y así, la economía se reactive, y que este agosto en pausa, sea el impulso que nos permita tener muchos agostos alegres y abundantes, llenos de devoción, llenos de cultura, llenos de empleo, llenos de lojanidad.
Que no solo sea un agosto en pausa, que también sea tiempo de nuestro egoísmo en pausa, tiempo de nuestra intolerancia en pausa. Que la pausa nos transforme, que la pausa nos evolucione como personas humanas y como sociedad.

Reflexionemos en lo que nos dice Antoine de Saint-Exupéry en la genial obra El Principito: “Cuando dudes, cuando te enojes, cuando te canses, haz una pausa. Y cuando pauses respira profundo y agradece”.