Día de la cultura nacional

Campos Ortega Romero

A propósito de la celebración del “Día Nacional de la Cultura” o conocido también como “Día de la Cultura Nacional”, en homenaje a la creación de un aniversario más de la creación de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, recordamos que la proclamación en esta fecha se dio gracias al Decreto Ejecutivo emitido por el gobierno de Guillermo Rodríguez Lara, en el año de 1975, en honor a la creación de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, fundada el 9 de agosto de 1944, en la presidencia del doctor José María Velasco Ibarra, que lleva el nombre del ilustre lojano Benjamín Carrión Mora, por constituirse en baluarte y batallador en la creación de la obra, para estimular y velar por el desarrollo y difusión de las manifestaciones culturales del país, por ello es bueno inventariar nuestra historia y realizar algunas reflexiones en torno a la cultura.

No se puede negar que sobre la cultura coexisten muchas y diversas teorías y puntos de vista. La sola selección de temas a tratarse implica la toma de posicionamientos diferentes. La complejidad del problema es real. En el Ecuador no hay no puede haber una sola cultura, porque la nuestra es una sociedad clasista que todavía existe. Así, una es la del pueblo y otra la de sus explotadores, entonces desde la óptica nacional tampoco hay unidad cultural. A esto se suman los pueblos indígenas para decirnos que ellos tienen sus propias culturas que lo demuestran no solo en teoría, sino de una manera activa y militante. Frente a la cultura de la mayoría mestiza, tan frágil y permeable a la influencia de la cultura dominante del imperialismo.

Mezhúliev designa “… la cultura no puede ser equiparada no con una parte de la sociedad, ni con su función particular. La cultura es inseparable de la sociedad, pues abarca todo el conjunto de relaciones y lazos sociales entre los hombres como sujetos de la actividad. Siendo sinónimo de desarrollo humano, la cultura coincide, por lo tanto, con el desarrollo del hombre como ser social. En tal sentido la cultura llega a ser expresión de la verdadera unidad entre “lo humano” y “lo social”, proceso de afirmación de la “esencia humana” de la sociedad y de la “esencia social” del “individuo”.

Por ello se hace necesario el reconocimiento de que todo grupo humano, toda agrupación social tengan su cultura y el reconocimiento a las manifestaciones culturales se hace imperativo en nuestro país, por ello la imperiosa necesidad de enfocar una política cultural que satisfaga las necesidades culturales de la mayoría de la población. “No bastan los planes de mejoramiento social y económico, para cumplir a cabalidad sus objetivos tengan que contemplar el desarrollo cultural como elemento y meta fundamental”.

Lo dicho equivale a decir no al criterio aristocratizante de cultura; no podemos hablar, de pueblos cultos y de pueblos incultos, como tampoco podemos hablar, dentro de un país, de minorías cultas y mayorías incultas; podemos hablar de culturas diferentes, mas no de culturas inferiores. Recordamos que los pueblos ecuatorianos sufrimos la opresión nacional interna y a la vez somos parte del sistema pre colonial del imperialismo. Frente a esta situación es necesario mantener nuestras culturas, nuestra posición política de definirnos y actuar como nacionalidades considerando puntos de acuerdos en la que se sustenta nuestra dignidad de ecuatorianidad. Solidarios con los sectores populares y progresistas que desean un Ecuador en una mañana no muy lejana, sea un país libre de explotación y dependencia cultural. Para gritarle a la aurora del nuevo día: Aquí estamos y estos somos, Ecuador presente, en la búsqueda incansable de nuevas significaciones y creación de obras que trasciendan su época y su vida. Así sea.