Pensar en ellos, más que en nosotros

Rafael Riofrío

Eduardo Galeano, escritor uruguayo, en 1987 manifestó que “no se enseña el mundo tal cual es, sino tal como sus dueños mandan que sea”. Lo cual es entendible por las existentes relaciones de poder, que aunque en teoría se muestren iguales, en la práctica son desiguales para individuos y grupos sociales, porque se expresan desde un poder único, centralizado y particularmente desde múltiples redes coexistentes y articuladas entre ellas.

Las frases citadas concuerdan con las pronunciadas en 1961 por Fidel Castro aseverando que “se nos enseñaban los grandes desniveles de la naturaleza, de la tierra, se nos enseñaban los pantanos de la sociedad…; pero no se nos enseñaban los grandes accidentes de la realidad social de nuestro pueblo…”. Así, es necesario que como sociedad entendamos que un país tiene porvenir en la medida que la niñez y juventud tenga los conocimientos, la ciencia y la técnica a su alcance, para poder desarrollarse, y si además vinculan sus aprendizajes con la comunidad para aprovechar los recursos en beneficio del pueblo y no de los grupos que asumen posiciones de superioridad y autoritarismo para someternos a la obediencia y subordinación.

No se trata entonces de enseñar el currículo oficial del lenguaje, las ciencias, o las matemáticas que sin duda son importantes, sino ante todo, de enseñar la historia de los pueblos pero a partir de nuestra realidad y no de quienes tienen el poder. Debemos pensar en la niñez y juventud de hoy, porque serán el pueblo del mañana, y no es la frase trillada de los gobiernos de turno o de la oligarquía que la repite en tiempos de campaña, es que ellos son realmente el pilar fundamental con que se construirá la patria nueva, la sociedad más equitativa y menos desigual, hay que velar por ellos como una obra ciertamente encantadora y útil, “hay que pensar en ellos, más que en nosotros” porque su tarea es prepararse para crear ese futuro esperanzador.

Ahora, ante la crisis económica y sanitaria de la Covid-19, los docentes progresistas comprometidos con los sectores populares tenemos claro que la pandemia ha puesto en evidencia los límites del sistema capitalista dominado por la banca y las empresas transnacionales que junto al gobierno títere ha causado graves daños, especialmente por las estrategias de austeridad, como el desempleo y reducción de sueldos. Por eso mismo, hemos propuesto un modelo educativo emancipador que dé mayor importancia a los seres humanos, que produzca menos desigualdad, respaldado de un efectivo sistema de salud pública.

En un artículo anterior, con motivo del aniversario de la Gloriosa UNE, escribí que los docentes a lo largo de la historia hemos mostrado solidaridad con el pueblo y nos hemos mantenido vigilantes y en rechazo de las políticas antipopulares de los gobiernos de turno. Hoy mostramos esa misma solidaridad, ante la pandemia y el confinamiento, aportando desde los sitios de trabajo con programas de información, protección y cuidado contra la pandemia en los barrios populares.