Líder oportuno

Fernando Oñate

La oportunidad no toca dos veces a la puerta dice el adagio popular, dando a entender que cuando llega, debe ser aprovechada; de hecho, cuando se hace algo positivo en el momento apropiado se dice que es oportuno. En contraposición, si se fuerzan las circunstancias o se acomodan para obtener un beneficio, ignorando incluso hasta los más elementales principios, se está siendo oportunista.

La realidad en la que vivimos ha producido una sobreoferta de candidatos a cargos de elección popular; muchos, ilustres desconocidos; otros tantos, célebres en ámbitos muy alejados de la administración pública y algunos más, cargando un pasado poco decoroso. El número de postulantes nos induce varias preguntas: ¿En realidad están preparados para dirigir un país como el nuestro?, ¿Son consientes de la responsabilidad que deberán asumir si son elegidos?, ¿poseen un liderazgo positivo o simplemente son oportunistas?

Un verdadero líder debe ser irreprensible con una conciencia limpia delante de Dios y de los hombres. Debe ser íntegro en cada acto de su vida. Debe tener conocimiento y estar formado para el rol que debe asumir, no puede ser un improvisado. Debe ser genuino, mostrarse tal cual es. Debe ser valiente para mantenerse fiel a los más rectos principios. Su guía debe basarse en el ejemplo y sus acciones deben ser inspiradoras.

Jesús enseñaba a sus apóstoles que “Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”. Él dio el ejemplo pues “no vino a este mundo para que lo sirvan, sino para servir a los demás. Vino para dar su vida por la salvación de muchos”. El servicio debe hacerse como para el Señor, con excelencia, sin perseguir reconocimiento, ni beneficio propio, buscando el bienestar común, con humildad, con amor por el prójimo. Es por esto que el modelo perfecto de servicio es Jesucristo.

Ante las preguntas de Pilato, Jesús respondió “Mi reino no es de este mundo”, Él no ambicionaba posiciones de poder. Jesús prefería estar cerca de la gente sanando enfermos, devolviendo la vista a los ciegos, el oído a los sordos. Jesús jamás aprovechó su liderazgo para beneficiarse, llegó con la enseñanza justa, dejó una huella imborrable en este mundo y sus seguidores nos contamos hoy por millones. Siguiendo su ejemplo, debemos acercar el reino de Dios a los hombres. La victoria electoral beneficiará a la gente si la alcanza un líder oportuno, no un simple oportunista.