Historia sesenta y seis: “Sin temblor de mano”

SABEL

La ética del bien común, requiere analizar historias como esta. Tanto para Platón como para Aristóteles, la política era inconcebible sin ética. Así fue hasta que apareció en la Historia, un hombre de mediana estatura, de ojos vivaces y carácter astuto. Era un pensador y político nacido el 3 de mayo de 1469, en Florencia, Italia. Su nombre era Nicolo Machivalli. La Signoria lo nombre secretario, luego canciller y finalmente magistrado. Cargos que desempeñó con astucia y habilidad y sin que le tiemble la mano.

Dice su historia, que fue muy hábil como gobernante, hasta que cayó en desgracia, cuando fue acusado de conspiración, lo que lo llevó a la cárcel y a ser objeto de torturas. Luego de liberado, se va a vivir en una pequeña finca a las afueras de Florencia, donde rumiando sus experiencias, empieza escribir. El resultado de ese ejercicio, es su obra más controversial El Príncipe.

Este libro, se convirtió en una cartilla de bolsillo para muchos políticos de su tiempo, e inclusive de estos tiempos actuales. En esta obra se promueve la Ley de los hechos, que no es otra cosa que las ambiciones y pasiones de los políticos por encima de la ética.

Maquiavelo es famoso por su razonamiento de un Estado que todo lo justifica, y esta idea es la que plasma en su obra El Príncipe. Un legado de pragmatismo en la política que a mi modo de ver ha influido más mal que bien. Maquiavelo sigue presente “sin temblor de mano”.