Delitos digitales. Se penalizará el ciberacoso sexual

El marco jurídico ecuatoriano pretende tipificar como delito penal la violencia sexual digital y el ciberacoso sexual, con una pena de cuatro a ocho años de cárcel.

Luego de que la asambleísta Mae Montaño planteara este proyecto de ley en la comisión de Justicia del Legislativo, se da paso al proyecto para que el pleno de esta función estatal lo debata y se lo de por aprobado.

El delito que se estudia y se intenta penalizar consiste en el envío doloso, de mala fe y mal intencionado de mensajes con contenido íntimo sexual, erótico o pornográfico como textos, videos o fotografías, mediante telefonía móvil, o redes sociales e internet, que violen el derecho a la intimidad, busquen hacer daño, acosar, chantajear o someter a cualquier ser humano.

En muchos de los casos el delito se basa en la amenaza de difundir este contenido y destruir la integridad de otra persona, pidiendo a cambio dinero u objetos de valor, acciones a realizarse por parte de la víctima, entre otras cosas.

El proyecto se denomina Ley orgánica para prevenir la violencia, el acoso digital y la violación a la intimidad, y se lo pretende incluir en el Art.175 del Código Orgánico Integral Penal (COIP), la violencia sexual digital como delito contra la integridad sexual y reproductiva.

En este sentido, el abogado Paul Salas expresa que tratar ese tipo de delitos y cubrir esos vacíos legales, es bastante positivo para el derecho penal ecuatoriano y para la ciudadanía en general, ya que -este tipo de delitos se han vuelto comunes hoy en día, donde la tecnología absorbe la vida de la sociedad-. Sobre todo el tema de las estafas y chantajes por internet que constituyen un serio problema, que debe ser atendido por el sistema judicial, el cual tiene que prepararse para esta nueva realidad, basada en la tecnologías de la información y comunicación; donde la red lo comprende prácticamente todo.

El sexting, acorde los expertos en educación sexual y psicología, se define como el envío de mensajes de contenido íntimo sexual. Por ello, el delito por violencia sexual se evidenciará cuando una persona sin la aprobación de la otra implicada, propague textos, imágenes, audios o videos con contenido sexual, ya sean reales o alterados, que exhiba dolosamente, cause daño, afecte en su psiquis o discrimine, que atenten contra la imagen y la dignidad de una persona. Hecho sancionado de uno a cuatro años.

Kerly Armijos es estudiante y cuenta que una vez casi cae en algo parecido, ya que por redes sociales fue contactada para que se grabara teniendo relaciones con su pareja y se tomara fotos y las enviara a cambio de una significativa cantidad de dinero. Ella afirma que todo parecía muy real, porque aquellas personas sabían mucho de ella, su nombre, su empleo y sus allegados. Dice que es una mafia que trabaja muy especializada en el tema porque todo aparenta ser muy real. Ella dice que está muy bien la Asamblea tratando este tipo de problemas que alteran el orden y la paz de las personas, para lo cual pide que el Estado controle el contenido en redes sociales.

Además, se plantea que quien comercialice por correo electrónico, chat, mensajería instantánea, redes sociales, blogs, foto blogs, juegos en red o cualquier otro medio electrónico o telemático fotos, videos, sin consentimiento de la persona que aparece en estos medios, será considerado como agravante y sancionado con una pena privativa de libertad de seis a diez años.

Diego Andrade, comenta que fue estafado mediante la red social Facebook, cuando le pedían dinero para comprar acciones de la misma red, supuestamente, él afirma que se dejó llevar y pensó que se trataba de el mismo Facebook, quien le proponía el negocio, ya que tenía muchos amigos en la cuenta y durante varios años estaba sobrellevando una dura situación familiar, desde el punto de vista económico. Es decir que los maleantes digitales estudian a la víctima y su comportamiento en redes.

La asambleísta Montaño dijo que los riesgos potenciales derivados de la práctica del sexting, comprende la vulneración del derecho a la intimidad, el honor y a la imagen, cuando algo que se hace en privado transciende a lo público. Que detrás del sexting se encuentran casos de venganza, abuso y chantaje económico, emocional o sexual.(I)