Ruy Fernando Hidalgo Montaño
¡Así parece que hemos perdido la ruta de todo lo bueno! Y lo que es peor, da la impresión de que nos estuviéramos inclinando de manera peligrosa hacia lo malo, la humanidad en pleno siglo 21 experimenta una involución que espanta. Las sociedades se descomponen de una forma terrible, y nos quedamos yertos, impávidos sin saber qué hacer ni qué decir. Los medios de comunicación nos enteran cada día de hechos horribles que nos dejan atónitos e impotentes ante tanta maldad puesta de manifiesto en las calles de nuestras ciudades.
Buscar las causas, es una tarea bien difícil. Yo personalmente creo que la principal falla está en la célula fundamental de la sociedad que es la familia. Pienso que hay muchos factores por analizar, partiendo por el ambiente familiar, que en estos recientes tiempos se ha tornado carente de diálogo entre sus miembros, esto, es en parte consecuencia del mundo competitivo en el que nos desenvolvemos, esto genera mas demanda de recursos en los hogares por ende ambas cabezas hogareñas deben trabajar para proveer de dichos recursos a sus hijos, descuidando la formación de niños y jóvenes que, quedan con una libertad muy grande que no siempre es bien canalizada, casi de manera general, los menores hacen mal uso del ocio y caen en un desenfreno que si no es controlado a tiempo da paso a situaciones muy tristes y dolorosas, tales como la drogadicción, la promiscuidad sexual a temprana edad etc.
Otra causa que puede estar originando esta falta de valores que nos toca soportar es la demasiada permisividad de ciertos padres que complacen a sus hijos en todo lo que ellos les piden y después cuando quieren imponer su autoridad ya es demasiado tarde, pues hace rato que han perdido el respeto y lo que es más grave aún han perdido la credibilidad, por no saber parar a tiempo los excesos de adolecentes que pretenden beberse la vida de un solo sorbo y que en ese loco afán algunos han encontrado la muerte.
Otro factor detonante de esta descomposición social es la nula importancia que se da en casi todos los niveles del sistema educativo del país y en muchos planteles que integran el mismo a la formación en valores, o sea no se educa al niño para no tener que castigar al hombre, y así nos va de mal en peor.
Cabe mencionar un enemigo tremendo para los jóvenes, es la plaga mundial del narcotráfico, que los deslumbra, con su oferta de riqueza rápida e inmensa, hay quienes sucumben ante esa tentación y se involucran en esa maldita maraña, de la que la mayoría ya no salen más
Los últimos avances tecnológicos han tenido un doble efecto en nuestra rutina, por un lado han vuelto mucho más cómodas las actividades que cada quien desarrolla a diario, y por otro lado han marcado un preocupante desencuentro con nuestro entorno más cercano, resulta que ahora nos comunicamos con más asiduidad con amigos que están en otras partes del mundo y no lo hacemos con seres a los que vemos y tenemos cerca todos los días, desvalorizando su permanente presencia a nuestro lado. Muchos de ustedes dirán que, en todas las épocas ha habido maldad, y es muy cierto, pero otros coincidirán conmigo en que no era tan descarada como ahora, hoy viene un tipo a bordo de una moto le mete un tiro a cualquiera y se va tranquilo, antes al menos por estos lares no era tan así. Ahora hasta se habla de satanismo con un desparpajo brutal.
Esta pandemia, ha agudizado lo peor de nosotros, ojalá gane terreno aunque sea un poco lo bueno de la humanidad. Por ahora hemos perdido la ruta.
