Tejido de alforjas persiste en comunidades rurales

En algunos sectores rurales de la provincia de Loja, la elaboración de alforjas es un oficio y tradición que se resiste a desaparecer. Su uso es variado; nuestros antepasados la utilizaban principalmente para transportar productos agrícolas.

Celinda Luz Sánchez Chamorro tiene 78 años de edad. Vive en el barrio Las Sidras, cantón Olmedo; su casa de campo se convierte en su lugar de trabajo. Con mucha amabilidad, en diálogo con Diario Crónica, cuenta que desde que estuvo en la escuela aprendió este oficio.

Aunque el tiempo ha pasado aún recuerda que cuando llegaba de la escuela y mientras su madre preparaba el almuerzo, ella y sus hermanos le ayudaban en la confección; con hilo de algodón iban dando forma a este tipo de bolsos. 

 Celinda Luz tiene seis hijos, lamentablemente uno fallecido. Con lo que sacaba de la venta de las alforjas y labores agrarias, le sirvió para alimentar y criar sus hijos. En la actualidad su familia se incrementó, tiene 16 nietos.

Dedicar

En el barrio Las Sidras, es el único hogar que mantiene esta tradición. Celinda por su edad ya no puede dedicarse a la agricultura, por ello, la mayor parte del tiempo pasa en su silla preferida dedicada a esta faena.

Dice que con el paso del tiempo pocas familias se dedican a la actividad. Sin embargo, ella enseñó a sus hijos el oficio para que esta tradición no desaparezca.

 Hay alforjas de varios tamaños y colores. En la elaboración de la más pequeña -tarda dos días-.

Son de forma rectangular.  Se usa sobre los hombros, doblada por la mitad dejando caer un bolsillo para adelante y otro hacia atrás.

Este especie de bolsos sirven  para guardar pequeños objetos o productos   agrícolas  que se cosechan en las fincas.

En la actualidad también las emplean para decoración. Dependiendo del tamaño, los costos van desde los USD 18   hasta USD 30, refiere Celinda Luz.

Transmitir

Su hija Mariana Guillín Sánchez también se dedica a esta labor. Ella también aprendió de su mamá Celinda, a tejar e hilar. Acota que para ella es “muy bonito ejercer este oficio”. Incluso han participado en diversas ferias de emprendimiento que se organizan en Olmedo y otros cantones para promocionar y vender  las alforjas  producto  de su  esfuerzo diario. (I).    

DATO

Según la historia, las alforjas fueron introducidas en la época de la conquista por los españoles.