Ante cierre de vías: Desabastecimiento de productos empieza a sentirse en mercados

El queso y quesillo ya empiezan a escasear en los mercados de la urbe lojana.

Ante el cierre de las carreteras, conductores que transportan productos que provienen, especialmente de la parroquia San Lucas y el cantón Saraguro, tienen inconvenientes para llegar con facilidad a Loja y viceversa. Los camiones por varias horas se encuentran varados en la calzada.

Desde el lunes 13 de junio, cuando inició la medida de hecho por parte de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), los estragos ya empiezan a sentirse en algunos centros de abasto de la urbe lojana.

 Los transportistas que traen productos de corta duración, muestran su preocupación; la entrega se debe realizar en máximo dos días para evitar  que los  insumos se estropeen.

 Jorge Pasaca Macas, transportista, indica que el lunes 13 de   junio tuvo inconvenientes en el sector de San Lucas, donde una serie de palos obstaculizaban la arteria principal. Trasladaba productos lácteos para ser comercializados en mercados y supermercados de la urbe lojana.  “Esta situación limita nuestro trabajo y tenemos pérdidas económicas”, dijo.

Situación

 Igual situación se presenta con quienes trasladan alimentos desde Cuenca. En el sector Oña- Saraguro, también hay inconvenientes.

 Esteban Mera Zapata, en cambio, dice que se dedica al traslado de insumos de limpieza. Le pagan por cada viaje realizado y al estar detenido en la calzada por   varias horas pierde de llegar a tiempo a su destino y realizar otras carreras.

Panorama

En los centros de abasto de la urbe lojana, también existe preocupación por el abastecimiento de productos que llegan de San Lucas y comunidades rurales del cantón Saraguro.

 Ayer martes, por ejemplo, Rosa Aguilar Guajala, quien labora en el puesto 114 del mercado San Sebastián, solo contaba con tres libras de quesillo; mientras que el queso, ya se había agotado.

“A inicios de semana los proveedores debían realizar la entrega, pero no lo hicieron. Yo vivo de lo que vendo a diario y al no recibir nada por el expendio, es perjudicial para mi familia”, precisa la vendedora. El resto de locales donde se ofertaba el mismo alimento estaban desprovistos.

Igual situación se presenta con la provisión de verduras y hortalizas de ciclo corto, también son otros de los  productos que ya empiezan a escasearse. (I).