La Revolución Juliana

Sandra Beatriz Ludeña

Fue en julio de 1925, cuando se produjo en Ecuador lo que se conoce como la Revolución Juliana. Su proceso se deriva de un golpe militar que a diferencia de los que se habían dado hasta ese momento por caudillos, este provenía de la oficialidad del Ejército.  La revolución se divide en dos etapas, una que a partir del 9 de julio de 1925 estuvo representada por Juntas Provisionales de Gobierno, y a partir de 1926, el gobierno del lojano doctor Isidro Antonio Ayora Cueva, que duró hasta 1931.

El julianismo nos heredó la creación del Banco Central del Ecuador, la Contraloría y otras instituciones públicas de regulación, esto por su política de intervención del Estado en la economía. Pero el mayor legado y quizá el más sobresaliente logro se encuentra en la institucionalización de la cosa social, que se evidencia con la creación del Ministerio de Previsión Social y Trabajo, a través del cual se gestiona la expedición de las primeras leyes laborales en favor de los obreros, poniendo atención a los sectores rurales y a la población indígena, dando también promoción a las clases medias.

Como producto de la Revolución Juliana, nace la Carta Magna de 1929, pionera en el derecho social ecuatoriano y, de esta se desprende una serie de reformas, entre aquellas la Reforma Tributaria que impone el Impuesto sobre las rentas y sobre las ganancias, contribuyendo a la mejor distribución de la riqueza en el país.

Por lo manifestado, la vida republicana tuvo un mejor sentido con los frutos del julianismo, que enseñó a priorizar los intereses públicos nacionales antes que los intereses privados particulares.

Por primera vez en la historia de nuestro país se sentaron las bases para una economía social, la que se traduce en la correcta redistribución de la riqueza, priorizó la atención del Estado a las clases trabajadoras, populares y a los estratos medios de la población.

Así, la Revolución Juliana quedó inscrita históricamente como la revolución madre de procesos y reformas sociales pioneros en Latinoamérica.

En Ecuador, las políticas e instituciones julianas han perdurado y se han sostenido en el tiempo.  Quizá esto diga más que la simple aseveración de lo valiosas que resultaron.  La única excepción a esta afirmación es el hecho de que en el año 2000, con el proceso de dolarización, el Banco Central del Ecuador creado en el año 1927, fue desplazado en su misión de único ente emisor de la moneda nacional, quedando como institución fallida. 

Fue un lojano, quién nos heredó esa institucionalidad y la visión de una economía social la cual, aunque no tuvo siempre continuidad, ha resistido en el tiempo, el julianismo es históricamente un acontecimiento que merece ser recordado con civismo.