Seguimos en el país de la tragedia

Antonio C. Maldonado V. 

Me reincorporo a la actividad periodística para orientar en lo posible en los difíciles periodos que padecemos ocasionados por la controversia sin salida entre quienes pregonan solucionar los problemas que se presentan y para lo cual no existe programación preventiva tanto de las autoridades como de sus opositores; desde luego muchos de ellos son imprevistos como fue la pandemia del virus COVID-19, que sorprendió a toda la humanidad con el fallecimiento de millones de personas hasta que se fabricaron vacunas y se instalaron los hospitales para tratar a los enfermos; tragedia que fue aprovechada por la delincuencia de todo orden y se ha agigantado y perdura que el Gobierno intenta frenarlo con medidas sin resultados positivos. 

Estamos navegando sin rumbo certero para las próximas elecciones convocadas por el CNE a raíz de la “muerte cruzada” que obligó adoptar al Presidente Constitucional de la República, y ha convertido a los pocos partidos políticos doctrinarios en arrendadores de sus membretes, lo que desconcierta a quienes deben elegir sus representantes a la Asamblea Nacional y al Presidencia de la República a lo que se ha agregado la Consulta sobre la extracción petrolera en el Yasuní, defendido con sus argumentos por una parte que se desfinancia el Presupuesto Nacional y tendría que castigarse a la ciudadanía con nuevas tributaciones; por parte de los defensores del medio ambiente con argumentos también contundentes estiman que suprimir dicha explotación en nada perjudica al Erario ya que puede compensarse en mejor escala con un turismo bien organizado. 

Cada día nos enfrentamos en nuevos desafíos que perturban y causan graves daños a la ciudadanía como la proximidad de las inundaciones anunciadas tanto por meteorólogos que prestan sus servicios en organismos gubernamentales como de las organizaciones privadas incluidos los que laboran en universidades estatales y particulares por el fenómeno de El Niño que singularizan en mapas meteorológicos que la tragedia en unas provincias será total y en otras parcial y con menos fuerza; todo esto y mucho más disminuirá la producción de alimentos de consumo popular como ya acontece con el arroz que pone en jaque a los agricultores del producto con la amenaza de la importación del producto. 

Se desconoce las causas por las cuales la región Insular está afectada por escases de alimentos y gas que ha obligado al Gobierno al envío de dichos productos por vía marítima en la cantidad de 385 toneladas de productos en un buque y posteriormente en otro con 3.502 toneladas para solventar la situación que limita el turismo y provoca enfermedades; algo positivo para aliviar la situación que es algo alentador la Fuerza Aérea Nacional prestará sus servicios en un “puente aéreo” con más productos que ser requieran.  

Algo también alentador constituye la puesta en servicio del aeropuerto de la ciudad de Manta – Provincia de Manabí, con su primer viaje a Panamá.