El espectro Villavicencio

La imagen de Fernando Villavicencio comienza a relucir desde que fuera asesor del asambleísta Cléver Jiménez y luego cuando la fiscalía de Rafael Correa allanó su domicilio en la navidad del 2013, que se supone era fiesta universal en la que los cristianos debemos perdonarnos y reconciliarnos, para revivir. Su viacrucis empieza en esa navidad negra, por lo que tuvo que huir a la comunidad de Sarayaku e internarse en la selva amazónica, so pena de ser capturado y llevado a la cárcel por denunciar las patrañas del gobierno.

Más visible se hace su presencia como asambleísta y presidente de la Comisión de Fiscalización de la Asamblea Nacional. Hasta ese momento los medios de comunicación de los grupos de poder económico como que no le “paraban bola”. Cuando más estuvo en La Posta, Ecuador en Directo y otros medios capitalinos y de algunas provincias. La cosa empieza cuando se proclama candidato a la presidencia de la República y lanza despiadados dardos a la clase política del Ecuador y topa la llaga a las instituciones del Estado donde campea la corrupción.

Los grupos de poder asustados, doloridos al explotar su pus, han buscado muchas estrategias para desprestigiarlo e indisponerlo, pero es imposible frente a esa ola de gente buena que cree en su sinceridad, en su valentía y en su decisión de poner las bases para la solución de los problemas fundamentales del país. Le han dicho de todo: que es agente de la CIA, que ha evadido obligaciones del SRI, que se ha comido USD 40 millones, que es odiador.  Y por allí no faltó un despistado que le calificó de “sicópata normalizado” y de hombre “peligroso si llegase a la presidencia”.

Claro que es peligroso porque les tiene en la mira a los grupos de poder que siempre han gobernado, tiene las estrategias para enfrentarlos. Por eso tiembla la mafia, los narcopolíticos, los narcogenerales del ejército y la policía, los del CNE, los narcojueces; los corruptos incrustados en las aduanas, en los puertos, en el IESS, en el Ispol, en Petroecuador, en las telecomunicaciones, en los gobiernos autónomos provinciales y municipales.

Algunos se consuelan diciendo en es solo boca, que habla bonito, que “perro que ladra no muerde”, que es guapo. Pero olvidan que es autor de varios libros en los que denuncia las tramas de corrupción como: “El egonomista Correa y el socialismo de los ricos”; Sarayaku, la derrota del jabalí, “El feriado petrolero”, “Ecuador made in China”, “Arroz verde”, “Los secretos del feriado: una historia oculta de Carondelet”, “El Discreto Encanto de la Revolución Ciudadana”.Quizá es uno de los pocos candidatos que ha enfrentado con verticalidad a uno de los gobiernos más corruptos de la historia.

Por esto y mucho más, los adversarios políticos ven a Villavicencio como un ánima o un fantasma que amenaza con desbaratar el mapa político del Ecuador para establecer un nuevo estilo de gobierno que nos salvaría de las garras de los narcopolíticos, de los politiqueros, de los delincuentes comunes, en especial de los de cuello blanco que pretenden seguir engañando al pueblo.