Economía Violeta

El contexto de desaceleración económica mundial y nacional, agravada por la pandemia, (salud, desempleo, inseguridad, corrupción…), profundiza las condiciones de desigualdad que enfrentan las mujeres en el mercado laboral, lo cual reduce sus ingresos, incrementa la pobreza, deteriora las condiciones de vida de las familias y, en el mediano y largo plazo compromete la consecución de un crecimiento económico inclusivo y de desarrollo sostenible del país.

En los últimos años la palabra economía empezó a acompañarse de colores para referirse a su influencia en un sector de la sociedad, así como en su desarrollo y solución de problemas que le atañen. En el año de 1989 en el libro (planos para construir una economía verde), se introdujo por primera vez el termino economía verde para señalar la necesidad de incluir políticas para alcanzar el desarrollo sostenible. El impulso a la Economía Violeta se vuelve trascendental por las consecuencias económicas y sociales -devastadoras para las niñas y mujeres- y la profundización de las inequidades preexistentes en empleo y trabajo, cargas de cuidado, violencia, protección social, educación y desnutrición. Pese a los años de progreso, las brechas de género persisten y amenazan con ampliarse debido a la falta de fuentes de trabajo, esta situación pone en riesgo la igualdad entre género, ya que los progresos alcanzados se frenaron porque la desocupación ha golpeado a las mujeres desproporcionadamente, y con mayor fuerza en los países con menores ingresos como el Ecuador. La realidad antes mencionada hace que las salidas pasen por pintar de violeta el modelo económico, que apoya esta iniciativa social y productiva en nuestro país. La ley de Economía Violeta publicada en el registro oficial el 01 de febrero del 2021, busca eliminar las diferencias salariales en el país. Hoy las mujeres ganan 16% menos que los hombres y los contratos de trabajo, solo el 31% son para las mujeres. Durante la presentación de la Economía Violeta como política pública, esta presenta propuestas, integra acciones que se realizan con diferentes entidades que llevarán adelante proyectos de productividad, emprendimiento, crédito y empoderamiento en derechos. Por tal razón, la Economía Violeta es un programa nacional de reactivación económica inclusivo que apuesta por el empoderamiento de derechos e impulsa la activación económica de las mujeres, particularmente de quienes están en situación de vulnerabilidad, de manera que se minimice el impacto negativo de la crisis y así evitar el crecimiento de la pobreza, la violencia y el deterioro de sus condiciones de vida y de quienes conforman su núcleo familiar. Su meta es promover procesos de activación económica a mujeres jefas de hogar, productoras, microempresarias, emprendedoras, artesanas, trabajadoras informales y trabajadoras domésticas, quienes en el marco de la antes mencionada pandemia han visto reducidos sus recursos, buscando, por una parte dinamizar su posibilidad de ingresos y, por otra, sostener el ingreso familiar que a su vez se traduce en alimentación, educación y salud de las hijas de estas mujeres. En un intento por hacer del mundo un lugar más equitativo, nació este modelo económico, creado para reducir la brecha entre hombres y mujeres en lo social, educativo, económico y político. Busca dar un paso a un mundo más comprensivo donde todos alcancemos el bienestar. Asignar colores a la economía, no es un fenómeno nuevo, Por años esta división ha permitido clasificar las actividades productivas tomando en cuenta los elementos comunes de cada sector así el verde, tiene como objetivo cuidar el planeta aprovechando conscientemente sus recursos; el naranja, se enfoca en los ingresos que provienen de las artes y la cultura, y el azul, se relaciona con los avances tecnológicos. Era solo cuestión de tiempo para que la economía impulsada por las mujeres escoja el color violeta, color emblemático de la lucha por la reivindicación de las mujeres. Finalizando, el presente mencionando que la “Economía Violeta” es una respuesta propositiva de política pública a la difícil situación económica que viven las mujeres sus hijos e hijas.