
Miles de fieles caminan o esperan en la ciudad de Loja a la Virgen de El Cisne, para suplicarle o agradecerle por los milagros concedidos a ellos o sus familias.
Franco Rolando Macas Macas, devoto del cantón Saraguro, relató que la devoción es grande hacia la Virgen. “Hemos sido partícipes casi todos los años de la romería, aunque este 2023 por temas personales no estaremos; sin embargo, cuando arribe a la ciudad vendremos a visitarla”. Acotó que llegaban a Loja y caminaban hasta donde encontraban a la “Churonita” y nuevamente retornaban con ella hasta la ciudad. “Lo hacemos por la bendición en nuestros trabajos, familia y salud”, dijo.
Cecilia Ortiz creció con esta tradición y la devoción a la Virgen de El Cisne, pero desde los 7 años reside en la ciudad de Quito. Contó que a los 40 años tuvo cáncer a la tiroides y fue tanta su devoción a ella, que se curó y desde hace 10 años está libre de la enfermedad.
“Le prometí que todos los años iría a traerla desde Catamayo hasta la ciudad de Loja, promesa que cumplo sin excepciones”. Añadió que caminar junto a ella es algo indescriptible.
Teresa de Jesús Saquinaula Chicaiza es una devota de la ciudad de Cuenca. Llegó sola a la ciudad de Loja para recibir a la “Churonita”, tal como lo realiza desde hace más de 30 años.
“Soy una de los priostes que realizan las primeras fiestas de recibimiento de la Sagrada Imagen en la ciudad. Recuerdo que me uní a ellos cuando llegué a Loja a ser parte de esta gran devoción y me encontré con los actos que ejecutaban en horas de la noche del 20 de agosto”, narró.
Este año tenía el temor de no poder cumplir con esa promesa por un fuerte dolor en la espalda, pero este 25 de agosto amaneció bien y decidió viajar, además, lo hace para rogar a la Imagen por la salud de un hijo, quien está inmerso en el mundo del alcoholismo. (I)
