Es el mes de la alegría,
de los dulces, caramelos
de las noches de desvelos
sin la “plata”, mama mía.
Es el mes de los regalos,
de la cena entre parientes,
de los versos recurrentes,
de los gordos reyes magos.
Y la plata no me alcanza
para dar a los muchachos
que nos piden sin empacho
a la antigua y vieja usanza.
Hay que verse las maneras
para en algo contentarlos;
es decir, agasajarlos
en sus ansias pasajeras.
Cuesta un ojo de la cara
este mes de endeudamiento
que de fijo ya presiento
que la cuota se dispara.
En colegios, en escuelas,
en las plazas de trabajo
el aporte, que carajo!
es dolor, dolor de muelas.
Las ofertas navideñas
nos inundan sin clemencia
y nos sacan de paciencia
sutilmente tan risueñas.
Lleve ahora, dicen ellos
y lo paga desde mayo
y nos “meten” como rayo
los productos todos bellos.
Todo es bueno con medida,
sin ponerse en la picota
analice bien la cuota
o se endeuda de por vida.
El dinero en efectivo
no es del todo necesario
pues los pilas propietarios
nos dan crédito asertivo.
