El baúl de los recuerdos: Loja, ciudad universitaria

Efraín Borrero E.

Hace pocos días el prestigioso docente de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales —Flacso Ecuador—, Fernando Carrión Mena, que tiene raíces lojanas por ser nieto de Benjamín Carrión Mora, dictó una conferencia magistral en la Universidad Nacional de Loja. Allí sostuvo lo siguiente: “En estos momentos pienso que Loja está en camino de convertirse en una ciudad universitaria y generará una gran cantidad de funcionarios y académicos de excelencia, esto debido a que solo en la UNL hay más de quince mil estudiantes y sumando el resto de entidades de Educación Superior podrían estar llegando un poco más de 15% de habitantes del cantón, y todos están preparándose”.

Estamos hablando de una ciudad pequeña en población, con tan solo doscientos diez mil habitantes, aproximadamente. Si tomamos como referencia la estimación de Fernando Carrión, podemos establecer que en la ciudad de Loja existe alrededor de treinta y dos mil estudiantes que cursan la educación superior, que es una cantidad altamente significativa.

Desde hace muchos años se ha denominado a Loja como ciudad universitaria y ciudad castellana. Augusto Ramón Carrión, quien asegura diseñó la “Puerta de Entrada a la Ciudad de Loja”, comenta que el “Quijote” levantado en un extremo de esa edificación representa precisamente nuestra identidad castellana.

Una ciudad universitaria se distingue por el predominio de estudiantes universitarios, aunque también se habla de aquellas en las que la población universitaria no es grande, pero la presencia de instituciones universitarias influye de forma importante en el desarrollo económico, social y cultural de la ciudad.

Como ha ocurrido con otras ciudades del país, la historia de Loja ha estado ligada a la existencia de sus instituciones educativas, como es el caso del emblemático colegio Bernardo Valdivieso y de la Universidad Nacional de Loja, que han sido la casa de formación de ilustres académicos, escritores y científicos.

En Loja existe tres universidades: la Nacional, la Técnica Particular y la Internacional, cada una con su meritoria trayectoria, además de unos pocos institutos tecnológicos superiores.

La Universidad Nacional de Loja (UNL) se apresta a conmemorar ciento sesenta y cuatro años de su fundación con actividades académicas, científicas, artísticas, culturales y deportivas. Se toma como año de fundación el treinta y uno de diciembre de 1859, fecha en la cual el Gobierno Federal de Loja, dirigido por Manuel Carrión Pinzano, expidió el Decreto disponiendo la creación de un Instituto de Instrucción Secundaria con Extensión Universitaria, mediante la fusión del Colegio Nacional San Bernardo, nombre primigenio de la actual Unidad Educativa del Milenio Bernardo Valdivieso, y del particular La Unión; impartiéndose en dicha extensión las cátedras de Jurisprudencia, Medicina y Teología, como dice Pío Jaramillo Alvarado. Sin embargo, se sabe que sólo funcionó la cátedra de jurisprudencia ya que las demás quedaron sin ejecución.  

Jaramillo Alvarado asegura que este Decreto es, sin duda, “el germen histórico más sobresaliente de la Universidad Nacional de Loja”

Posteriormente, el presidente Gabriel García Moreno expidió un Decreto Supremo fundando la Junta Universitaria de Derecho, adscrita al referido Colegio San Bernardo, aunque sin opción de otorgar el título académico de Abogado.

Tomando en cuenta la creación de dicha Junta Universitaria, el General Eloy Alfaro dictó el Decreto de fecha veinte y seis de diciembre de 1895, estableciendo la Facultad de Jurisprudencia, con atribuciones para conferir grados y títulos de Licenciado y Doctor en Jurisprudencia, el mismo que fue ratificado por la Asamblea Nacional en 1897.

Pero fue en la presidencia de Carlos Arroyo del Río que se expidió el Decreto Ejecutivo de fecha nueve de octubre de 1943, elevando a esa Junta Universitaria a la categoría de Universidad Nacional de Loja, integrada por las Facultades de Jurisprudencia y de Ciencias, con atribución para conferir grados y títulos. El primer rector fue Enrique Aguirre Bustamante.

Gracias al dinamismo de José Miguel Carrión Mora, su segundo rector, en 1945 la Universidad adquirió por compra a la Fundación Álvarez la finca La Argelia, para funcionamiento de las Escuelas de Agronomía y Química Industrial que conformaban la Facultad de Ciencias. En ese predio se construyó años más tarde el Campus Universitario que a la postre constituyó un polo de desarrollo urbano de la ciudad.  

A lo largo del tiempo la Universidad Nacional de Loja ha formado profesionales con alta calidad académica, científica y humanística, y su reconocimiento se ha consagrado a nivel nacional.  Varios jóvenes venidos de otras latitudes del país han cursado sus estudios en esa prestigiosa universidad.

Recuerdo en mi vida estudiantil universitaria a mis compañeros: Víctor Guzmán y Eduardo Márquez de Zaruma, Fausto Lanas de Ambato, Jorge López Dávalos de Riobamba y Franklin Verdura Vélez de Guayaquil; también a mis amigos: Hugo Larriva y Joel Regalado de Cuenca, y Fausto Mosquera de Riobamba, estudiantes de la Facultad de Agronomía y Veterinaria, para citar algunos de ellos. Muchos contrajeron matrimonio con distinguidas damas lojanas.

El escudo que orgullosamente exhibe la Universidad Nacional de Loja, le confiere identidad. Es un conjunto simbólico que entraña valores institucionales.  En una circunferencia dividida con los colores emblemáticos verde y rojo resalta una antorcha que alude a la inteligencia, de la que se desprenden tres fuegos simbolizados en brazos y manos que sostienen la pluma de las letras, el pergamino del conocimiento y la lira de la música.

En el contorno consta la locución latina que literalmente significa: “En los tesoros de la sabiduría está la glorificación de la vida”. Esa frase, acuñada como lema institucional y utilizada en todos los documentos generados por la universidad, tiene especial relevancia porque hace referencia a los valores de la sabiduría, que en esencia son sus tesoros.

Confieso sinceramente no haber encontrado alguna referencia que explique el origen y alcance de esa locución latina, ni de su inserción en el escudo de la Universidad Nacional de Loja. Conozco simplemente que desde tiempos bíblicos se ha hablado de los tesoros de la sabiduría para el conocimiento y entendimiento de Dios, y que en Jesús están encarnados esos tesoros.

Dando rienda suelta a mi inquietud y basándome en fuentes conceptuales, me atrevo a esbozar la siguiente interpretación que justificaría la razón por la cual aquella locución latina ribetea el escudo de la Universidad Nacional de Loja: Si los valores de la sabiduría se resumen en el saber, la inteligencia, el poder del pensamiento, la educación, la visión, la comprensión, el sentido común, el discernimiento, la prudencia, la sensatez y la experiencia, es con esos tesoros que el Alma Mater encumbra, honra y enaltece la vida; es decir: la glorifica.   

En el ámbito de su vinculación con la sociedad, la universidad inauguró hace pocos días una oficina de servicios en: asesoría y defensa jurídica, trabajo social, peritaje social, psicología clínica, psicología educativa y asesoría contable y tributaria., dirigidos a personas de escasos recursos económicos.

De su parte, la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) fue fundada el tres de mayo de 1971 por la Asociación Marista Ecuatoriana, que llegó al país gracias a las gestiones del eminente sacerdote lojano Jorge Guillermo Armijos Valdivieso. El mentor y primer canciller fue Santiago Fernández García y el primer rector Alejo Valdivieso Carrión.

La obra educativa fue posible gracias a la donación del terreno por parte de Virginia Riofrío Burneo y a los recursos económicos aportados por la Fundación Daniel Álvarez Burneo.

La UTPL es pionera en educación a distancia en el Ecuador e Iberoamérica desde 1976. Son miles los ecuatorianos que han logrado obtener un título profesional bajo este sistema, especialmente en la carrera de Derecho, y son algunas las universidades nacionales y del exterior que han recibido asesoramiento sobre el modelo de educación a distancia.

Según el ranking mundial de universidades, elaborado por una prestigiosa firma británica que toma en cuenta varios parámetros, entre ellos la reputación académica, además de un conjunto de métricas cuidadosamente diseñadas para la región, la UTPL se ubica dentro del top diez de las mejor calificadas de entre veinte y dos universidades ecuatorianas.

En base a una formación sólida algunos de sus profesionales egresados se han abierto campo en el exterior. El último caso que conocemos es el de la lojana Fabiola Mogrovejo León, de veinte y ocho años, que se ha convertido en un referente de éxito en el área de urbanismo y movilidad en Milán, Italia, y fue galardonada en la tercera edición del premio “Emilio d’Alessio”.

Hace pocos días una nota de prensa dio razón que la UTPL es “la primera universidad del país en ofertar doctorado en Química”. También se hizo conocer que “por quinto año consecutivo fue reconocida como la “Institución académica con mayor impacto en innovación”, por parte de la Alianza para el Emprendimiento e Innovación (AEI).  

Finalmente me refiero a la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE(, que inició sus actividades académicas como Sede Loja en 1998, con las carreras de Administración de Empresas, Finanzas, Marketing, Derecho, Arquitectura de Interiores y Diseño Industrial. Estuvo dirigida por Edgar Jara Reinoso.

Sus primeros alumnos fueron aproximadamente cien, y a este año 2023 cuenta con un total de mil cuatrocientos ochenta y tres graduados y matriculados en todas las carreras.

La sede UIDE Loja ha ido creciendo exitosamente y se han incrementado nuevas carreras gracias a la acogida ciudadana. Ha logrado posicionarse de una manera diferente, mediante la innovación, el emprendimiento y de acuerdo a la visión de ser universidad internacionalista.

En aras de colaborar con el Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal del cantón Loja, ha venido desarrollando algunos proyectos de vinculación comunitaria con la finalidad de tomar acciones encaminadas a promover el desarrollo sustentable, armónico y equilibrado de los habitantes de la ciudad de Loja.

Ser una ciudad universitaria erige por todo lo alto nuestro orgullo lojano y nos hace sentir grandiosos en el contexto nacional.