El año nuevo parece llegar con los mismos viejos problemas

Termina el año azotando al país con una lista interminable de dificultades cuyo corolario es la denominada metástasis, una verdadera institución de la corrupción comandada por la narcopolítica. Al parecer, el año nuevo, el 2024 comenzará con más de lo mismo. Al presidente Daniel Noboa se le avecina un año ajetreado y atado al pacto del reparto y la impunidad, lo que le impedirá trabajar en la solución de los problemas nacionales, a lo que se suma, que más estará pensando en las estrategias para la reelección, para lo cual ha anunciado la inversión de dos millones y medio de dólares cuyo propósito es persuadirnos de la crisis y posicionar su imagen.

Para el pueblo sencillo, las cosas no avizoran un cambio que mejore sus condiciones de vida, el crecimiento explosivo del trabajo informal y el desempleo los empobreció aún más y lo poco que ganan no cubre ni la cuarta parte del valor de la canasta básica familiar; los servicios públicos no funcionan o a propósito funcionan mal para privatizarlos; la violencia intrafamiliar y los feminicidios crecen; la inseguridad social en los comercios y en las calles es pan del día, eso nos ubica entre los diez países más violentos del mundo.

Durante el gobierno de Guillermo Lasso, con las organizaciones sociales, se llegaron a acuerdos para la focalización de subsidios, banca pública y privada, control de precios, energía y recursos renovables, seguridad y justicia, empleo y derechos laborales, fomento productivo, derechos colectivos, acceso a la salud, educación superior. Poco o nada se ha avanzado al respecto; ni el presidente Daniel Noboa ni la Asamblea Nacional, se muestran dispuestos a las fobias ideológicas para trabajar en las leyes y normativas que pongan en práctica dichos acuerdos.

Buena parte del pueblo ecuatoriano fincó las esperanzas en la juventud del actual presidente Daniel Noboa, que en campaña dijo ser capaz de construir el Ecuador del mañana, que tomaría la iniciativa y asumiría las responsabilidades para combatir la corrupción con resuelto empeño y no defraudar a la ciudadanía ni a sus propias energías. Sin embargo, si pretende medir su popularidad con una consulta inoficiosa en vez de administrar el país para todos, jugará con fuego, avivará el rechazo popular y la protesta social en su contra y en contra de las políticas y leyes neoliberales que ha empezado a implantar.

El año nuevo parece llegar con las mismas viejas ofertas y con los mismos viejos y cada vez más graves problemas. La historia recuerda, que estos solo podrán empezar a resolverse con unidad y organización y con la participación activa de la sociedad.

Que el primer rayo de sol del 2024 efectivamente encuentre a nuestras familias en armonía y al pueblo ecuatoriano en pie de lucha.

¡Feliz año nuevo 2024!