César Eduardo BRICEÑO TOLEDO
La excepción se ha convertido en regla. Desde 2007 a la fecha se han declarado 102 estados de excepción, en proporción de 7,84 declaratorias por año; vigente por 60 días. Según el artículo 164 de la Constitución, el mandatario puede argumentar agresión, conflicto armado, grave conmoción interna, calamidad pública o desastre natural.
Si nos preguntamos para que nos sirvió, creo que para muy poco, simplemente para paliar algún problema circunstancial, en nuestro país siempre convulsionado; que nunca se abordaron los problemas estructurales que originan estos desmanes. Únicamente sirvió para “pasar el vado” ya que en su contorno había un campo minado por la depravación que asoló al país.
El actual gobierno hizo uso de esta facultad constitucional, después de aplicar el plan fénix, con el cual pretendió combatir la narcodelincuencia, enquistada en las 32 cárceles públicas y con una población delincuencial de 33.300 individuos en el país; cuyo historial escabroso escenificó masacres en las penitenciarías, durante las presidencias de Moreno y Lasso; que lamentablemente se hicieron “de la vista gorda” ante esta perniciosa actividad de los facinerosos.
Es la primera vez que una mujer, como Diana Salazar en la Fiscalía, recibe el apoyo de este gobierno, para acometer el Plan Metástasis, con gran firmeza y decisión, por lo que ha recibido la gratitud de los ecuatorianos y el reconocimiento internacional. Hay algunas voces disonantes que señalan que existen otros casos de corruptela, estamos de acuerdo, pero inobjetablemente debe empezar con los casos más sonados de podredumbre y que causaron tanto daño e impunidad a la nación.
La respuesta de los pérfidos fue inmediata mediante los coches bombas, incendio de vehículos, asesinatos a fiscales, delincuencia armada, amenazas a la Fiscal, que lejos de amedrentarla los persigue, sin tregua, a estos indeseables ciudadanos. La fiscalía a ganado una gran batalla, pero no la guerra, que muy lejos está en ceder, sus perversas ambiciones de lesa humanidad.
Nuestra sociedad no se debe acorralar por el miedo o la desazón; por el contrario, como ocurrió en Medellin, con la FARC, Italia con la Cosa Nostra o España con los terroristas ETA; la sociedad con el slogan de que los buenos son más, se enfrentó sin ambages con los malhechores. Nos los extinguió, pero sí controló sus actividades criminales. En nuestro país algo parecido debe suceder, para lo cual, todos debemos sumarnos en apoyar a este gobierno democrático, que por primera vez en la historia los combate sin tregua al narcoterrorismo. En esta hora del país nos necesita a todos, para que depongamos las ambiciones partidistas o descartar posiciones mezquinas pensando que el gobierno tiene que hacerlo todo y solo. Debemos apoyar todas las decisiones que adopten para garantizar nuestra seguridad, la salud, la educación, y el empleo que aspiramos. En definitiva, todos debemos adscribirnos por el bien común.
Loja, 18 enero de 2024
