Versos para una canción

No apaguemos la hoguera y que perdure

la llama del amor que intensamente

ardiendo está y dejemos que la gente,

y el mundo despiadado hable, murmure.

Que te amo por tu boca que me aloja

por tus manos, tu tez, tus labios ledos,

por tu pelo que fresco entre mis dedos,

como flor mañanera se deshoja.

Dios te puso no hay duda en mi camino

para que mi sostén seguro fueras,

en las sombras temibles del abismo.

¿Cómo no amarte entonces si mi sino

está en la eternidad de tus ojeras,

y amándote en verdad, amo a Dios mismo?

Acf.