Antonio C. Maldonado V.
Todos los habitantes del país no solo nos preocupamos, solidarizamos y actuamos en una serie de actividades para combatir el terrorismo que azota cruelmente al país y obliga al Poder Ejecutivo en uso de sus atribuciones a declarar en Estado de Guerra a nuestra República, en el pasado “isla de paz” circundada por la violencia desatada en sectores armados de sus vecinos: Colombia y Perú; el respaldo que presta la sociedad a la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas es una expresión latente del interés por combatir la zozobra que nos produce el terror, al efecto se realiza de parte de algunas organizaciones como el Comité Empresarial Ecuatoriano la recolecta del aporte ciudadano con su peculio en los establecimientos mercantiles.
Pero es importante enfocar el tema enunciado relativo al crecimiento urbano no solo de lo planificado por los gobiernos seccionales y también en menor medida por el Gobierno Central, sino además por lo que consecuentemente va engrosando las zonas suburbanas que permanecen marginadas de los programas sanitarios, habitacionales y todo lo relacionado a la supervivencia de los emigrantes, pese a lo cual la explosión demográfica se vuelve incontrolable y tanto sus habitantes como las nuevas generaciones de mujeres y varones se forman en un ambiente donde permanecen ausentes los Ministerios de Educación y Salud, consecuentemente la niñez y juventud en esos sectores se forman por los incontrolables caminos de obtener recursos económicos para solventar sus básicas necesidades: alimentación, salud, vestuario y otras más como son aparatos como la televisión que mantienen a más de programas de entretenimiento el anuncio de las mercancías y medicamentos que sirven para combatir enfermedades y dinamizar la salud; en los noticieros se reportan por las autoridades las diarias requisas de estupefacientes, armamentos, municiones y dinero tanto en allanamientos como en los centros de reclusión cuya crisis se ha vuelto permanente, drogas que reportan cuantiosas utilidades y estimulan a los traficantes y microtraficantes para acrecentar sus recursos económicos y solventar sus necesidades organizándose como bandas delincuenciales vinculadas a la criminalidad internacional.
De lo que se recuerda entre los estimulantes clásicos que permanecen hasta la actualidad está el té, el café y el mate entre otros que por fortuna son casi inofensivos a diferencia de la cocaína que también es muy poderosa y muy peligrosa por su ilimitado poder físico y mental para los consumidores, sobre este tema que existen muchos criterios y a veces hasta controvertidos se puede escribir bastante como también el consumo de bebidas alcohólicas que si tienen autorización para la venta y su excesivo consumo puede acarrear el cometimiento de crímenes.
Loja, 01 de febrero de 2024.
