Campos Ortega Romero
A propósito de la celebración del Día del Amor y la Amistad, consideramos que se hace necesario inventariar los términos amor y amistad, sobre el amor se ha dicho todo o casi todo, hoy preferimos hablar de la amistad. El Día Internacional de la Amistad fue designado el 20 de julio por la Asamblea General de las Naciones Unidas desde el año 2011, no obstante, la propuesta de instaurar un día para festejar la amistad se origina en Paraguay, en el año 1958, y es programada por la Cruzada Mundial de la Amistad. la fecha varía dependiendo del país donde nos encontremos en algunos lugares, como: Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Republica Dominicana y Venezuela, se celebra el día 14 de febrero conjuntamente con el día de San Valentín.
Una de las más grandes satisfacciones que tenemos los seres humanos, es la de contar con grandes amigos. Con el paso del tiempo la amistad se fortalece sin darnos cuenta, la convivencia ha traído aficiones, gustos e intereses en común, compartiendo preocupaciones, alegrías, triunfos y la seguridad de contar con un apoyo incondicional.
La esencia de la amistad consideramos, radica en los valores, que constituyen el cimiento de las relaciones duraderas, porque la amistad sobrepasa con mucho la superficialidad, sin quedarnos en lo anecdótico, la broma, el buen momento o pasivamente en disposición para lo que se ofrezca. Por ello se hace necesario considerar la importancia de sus valores para fortalecer la valía de la amistad, entre los más importantes consideramos: la generosidad, lealtad y agradecimiento.
Usted preguntará qué es la amistad, teóricos y estudiosos consideran que constituye un valor que permite el apego a otras personas que vamos conociendo a lo largo de nuestra vida y nos sentimos a gusto, contentos y comprendidos. La amistad constituye uno de los valores más importantes a desarrollar en la educación de las personas ya que se trata del afecto personal puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece mediante las interrelaciones entre los seres humanos.
Un ser humano amistoso y sociable es capaz de establecer relaciones con los demás caracterizadas por la libertad, la creatividad, la comprensión y la comunicación profunda de lo que nos parece más importante. El valor de la amistad nos dispone a ser amables y afectuosos con los otros seres humanos y a tener interés por ellos, renunciando a la hostilidad y el egoísmo. La amistad es sentirse a gusto con una persona, conversar y compartir sentimientos, convicciones, gustos, aficiones, opiniones, creencias y proyectos es algo en común, entre dos personas, donde debe haber absoluta estabilidad emocional.
Colegimos que el valor de la amistad es un reflejo del carácter social de los seres humanos, un vínculo afectivo que nos une a otros seres a través de la afinidad, la confianza, la lealtad y la reciprocidad. El ser humano necesita vivir en sociedad para sentir plenitud, por eso establece relaciones saludables con sus semejantes basadas en la benevolencia y la empatía, de esta forma, en una relación amistosa, la persona obtiene los mismos beneficios que aporta: cuida y es cuidado, quiere y es querido, ayuda y es ayudado. El ser humano necesita vivir en sociedad para sentir plenitud, por eso establece relaciones saludables con sus semejantes basadas en la benevolencia y la empatía. Aristóteles sentencia: “Cada uno ama su propio bien y devuelve lo que recibe”.
Sí, cuando hay una verdadera amistad, los amigos se reconocen entre sí como “mejores amigos”. Los mejores amigos son aquellos cuyo nivel de lealtad, atención, cuidado y cariño es superior al normal. Un amigo de verdad es aquel con el que se cuenta para toda la vida y que está presente en todo momento.
Hago mías las palabras de Violeta Parra y su sentencia: “Gracias a la vida, que me ha dado tanto…” si he sido bendecido de tener amigos a lo largo del camino de mi vida. A todos y cada uno los atesoro, les estoy agradecido por su amistad, de los buenos y malos tiempos que hemos compartido. La amistad es un camino de dos vías, el dar y recibir, el tener amigos y saber ser amigo, no es un fin, es un proceso aprender a ser amigos. Así sea.
