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Desde que fue elegido papa Francisco, ha realizado una serie de propuestas para que la Iglesia Católica se actualice, de acuerdo a la realidad del siglo XXI.
La última actividad importante realizada por el papa Francisco es el Sínodo de la Sinodalidad, para ello el pueblo de Dios es convocado en Sínodo. El objetivo es que la Iglesia pueda aprender, a partir de este camino sinodal, qué procesos le pueden ayudar a vivir la comunión, realizar la participación y abrirse a la misión. El camino sinodal tiene tres fases fundamentales. La fase diocesana se iniciará solemnemente el 9 y 10 de octubre del 2021 en Roma y el 17 de octubre siguiente en cada Iglesia particular, y se prolongará en ellas hasta agosto de 2022. En una segunda fase, entre septiembre de 2022 y marzo de 2023 tendrán lugar las asambleas regionales y continentales. Finalmente, la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos se celebrará en dos sesiones: la primera del 04 al 29 de octubre de 2023, y la segunda en octubre de 2024. El sábado 28 de octubre se presenta el Informe de Síntesis. Con vistas a la segunda sesión, en 2024, este documento ofrece reflexiones y propuestas sobre temas como el papel de la mujer y los laicos, el ministerio de los obispos, el sacerdocio y el diaconado, la importancia de los pobres y los migrantes, la misión digital, el ecumenismo, los abusos, o la escucha a todos o nuevos lenguajes.
¿Cuál es el mensaje del papa Francisco con ocasión de la Cuaresma del 2024? Les ofrecemos una síntesis: su mensaje para la Cuaresma 2024, titulado “A través del desierto Dios nos guía a la libertad”.
“Queridos hermanos y hermanas: Cuando nuestro Dios se revela, comunica la libertad: «Yo soy el Señor, tu Dios, que te hice salir de Egipto, de un lugar de esclavitud» (Ex 20,2). La Cuaresma es el tiempo de gracia en el que el desierto vuelve a ser ―como anuncia el profeta Oseas― el lugar del primer amor (cf. Os 2,16-17.
El éxodo de la esclavitud a la libertad no es un camino abstracto. Para que nuestra Cuaresma sea también concreta, el primer paso es querer ver la realidad También hoy llega al cielo el grito de tantos hermanos y hermanas oprimidos. Preguntémonos: ¿nos llega también a nosotros? ¿Nos sacude? ¿Nos conmueve?
Es tiempo de actuar, y en Cuaresma actuar es también detenerse. Detenerse en oración, para acoger la Palabra de Dios, y detenerse como el samaritano, ante el hermano herido. El amor a Dios y al prójimo es un único amor.
En la medida en que esta Cuaresma sea de conversión, entonces, la humanidad extraviada sentirá un estremecimiento de creatividad; el destello de una nueva esperanza. Quisiera decirles, como a los jóvenes que encontré en Lisboa el verano pasado: «Busquen y arriesguen, busquen y arriesguen. En este momento histórico los desafíos son enormes, los quejidos dolorosos —estamos viviendo una tercera guerra mundial a pedacitos—, pero abrazamos el riesgo de pensar que no estamos en una agonía, sino en un parto; no en el final, sino al comienzo de un gran espectáculo. Y hace falta coraje para pensar esto». Es la valentía de la conversión, de salir de la esclavitud. La fe y la caridad llevan de la mano a esta pequeña esperanza. Le enseñan a caminar y, al mismo tiempo, es ella la que las arrastra hacia adelante”.
