Por Ruy Fernando Hidalgo Montaño
Como todos sabemos, la cultura no tiene la importancia que debería en nuestro país, los procesos para masificarla entre los diferentes estratos sociales se retrasan, y el apoyo de los gobiernos que se han venido sucediendo a lo largo de nuestra vida republicana ha sido casi nulo, e insuficiente para generar desarrollo sostenido en este aspecto vital para toda nación, aquí a la cultura se la posterga y se la ubica hasta en un tercer plano injusto e indignante. Los recientes gobiernos la han quitado presupuesto paulatinamente, lo que ha ocasionado que las diversas manifestaciones culturales se vean afectadas por este recorte presupuestario y estén a punto de extinguirse
En este contexto tan gris, resulta sumamente gratificante, que una entidad como la casa de la cultura ecuatoriana Benjamín Carrión núcleo de Loja, se apreste a celebrar alborozada sus 77 años de fecunda vida institucional, espacio en el que han sido impulsores del arte en todas sus expresiones, llevando honrosamente el legado del ilustre lojano fundador de la casa en 1944 en la presidencia de José María Velasco Desde entonces ha sido incesante el apoyo para todos los gestores culturales que han tenido en la casa el respaldo a sus proyectos, desde los más pequeños hasta los más ambiciosos, de forma inclusiva pese a no tener los recursos suficientes, porque como ya lo hemos dicho la cultura no recibe el trato especial que merece
Hasta ahora ningún gobierno ha tomado con seriedad a la cultura, relegándola a un segundo plano indignante, se la mira con desidia, quizá con cálculos políticos, porque saben que un pueblo culto elegiría mejor a sus gobernantes y les demandaría el cumplimiento de sus ofertas, por eso les conviene tener al pueblo sumergido en el pantano de la ignorancia, saben que las letras y las artes iluminan los senderos de la sabiduría, y eso les obstaculiza sus afanes de dominio y poder, saben que un pueblo inculto se somete sin reclamo al dictamen de los dictadores disfrazados con un traje de democracia que esconde a un tirano en potencia.
Por todo lo expuesto, bienvenidos estos primeros 77 años de la Casa De La Cultura y gracias por convertirse en esa barricada insobornable donde nos refugiamos quienes amamos la cultura y soñamos con verla repartida entre todos sin sesgos ni clasismos, gracias por ponernos en contacto permanente con la danza, música, teatro, artes plásticas y todas las manifestaciones más nobles de la humanidad y por sembrar en las nuevas generaciones el buen gusto por lo excelso de la vida. Todo contra viento y marea.
