Campos Ortega Romero
El Día Internacional de la Mujer (08 de marzo) es una fecha que celebran los grupos femeninos en todo el mundo, avalada por la Naciones Unidas; las mujeres de todos los continentes, a menudo separadas por fronteras nacionales y diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, se unen para celebrar su día, para vislumbrar una tradición de más de cien años de lucha en pro de la igualdad, la justicia, y el desarrollo. El Día Internacional de la Mujer que representa a las mujeres corrientes como artífices de la historia y hunde sus raíces en la lucha plurisecular de la mujer por participar en la sociedad en pie de igualdad con el hombre. En la antigua Grecia, Lisístrata empezó una huelga sexual contra los hombres para poner fin a la guerra; en la Revolución Francesa, las parisienses que pedían «libertad, igualdad y fraternidad» marcharon hacia Versalles para exigir el sufragio femenino. La idea del día internacional de la mujer surgió al final del siglo XIX, que fue, en el mundo industrializado, un período de expansión y turbulencia, crecimiento fulgurante de la población e ideologías radicales.
El Día Internacional de la Mujer conmemora la lucha de las mujeres por participar en igualdad de condiciones con el hombre y por hacer valer sus derechos, constituye un día que se conmemora alrededor del mundo para hacer conciencia sobre la importancia de empoderar a las mujeres en todas las actividades cotidianas de la vida, proteger sus derechos y garantizar que ellas puedan alcanzar todo su potencial de creación. Los orígenes de este día datan de 1910, cuando un grupo de mujeres de 17 países se reunieron en Dinamarca con dos motivos: fortalecer el avance en la igualdad de género y la defensa de los derechos de las mujeres e impulsar la universalidad del voto femenino. A petición de la política alemana Clara Zetkin se proclamó el 08 de marzo como Día Internacional de la Mujer.
Como consecuencia de la decisión adoptada en Copenhague ese año, el Día Internacional de la Mujer se celebró por primera vez el 19 de marzo de 1911 en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, con mítines a los que asistieron más de un millón de personas, que exigieron para las mujeres el derecho de voto y el de ocupar cargos públicos, el derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.
Desde entonces, el Día Internacional de la Mujer sirve para visibilizar la desigualdad y discriminación que aún viven las mujeres en todo el mundo, así como la urgencia de hacer efectivos sus derechos, incluyendo la necesidad de eliminar la brecha salarial, a fin de que las mujeres reciban la misma remuneración por realizar el mismo trabajo que los hombres, incrementar la presencia de las mujeres en puestos de liderazgo y eliminar la doble jornada de trabajo al redistribuir equitativamente las labores domésticas y de cuidados -mejor conocidas como trabajo no remunerado-, por mencionar solo algunos.
Desde esos primeros años, el Día Internacional de la Mujer ha adquirido una nueva dimensión mundial para las mujeres de los países desarrollados y en desarrollo. El creciente movimiento internacional de la mujer, reforzado por la Naciones Unidas mediante cuatro conferencias mundiales sobre la mujer, ha contribuido a que la conmemoración sea un punto de convergencia de las actividades coordinadas en favor de los derechos de la mujer y su participación en la vida política y económica.
El Día Internacional de la Mujer es cada vez más una ocasión para reflexionar sobre los avances conseguidos, exigir cambios y celebrar los actos de valor y decisión de mujeres comunes que han desempeñado una función extraordinaria en la historia de los derechos de la mujer.
Lejos de la lisonja y adulo gratuito, saludamos a la mujer lojana, que se constituye en arquitecta de la vida, regalo de la naturaleza, para despertar el alma en lirios y crear todo el cielo en cada gota de rocío, para que la vida sea llevadera y dulce. ¡¡¡Bendita mujer por siempre!!! Mujer, eres la ternura de la vida que empieza, eres amor dulcificado hecho de leche, miel, calor y canto. Hormiguita incansable, por eso te conviertes en compañera inevitable de la vida, de la esperanza del mañana; y, del futuro. Por sobre una dulcedumbre de aurora, cuando los últimos tintes de la noche se diluyen amablemente, la Mujer pasa encendiendo la mañanita con su antorcha clara, mientras una agonía de postreros luceros es como lluvia benéfica de roció de luz, por aquello que la mujer es luz y amor… Así sea.
